Cooking D.I.Y.
16 de mayo de 2012

Ingredientes

125 g de yogur natural, en mi caso griego
1/3 de pepino pequeño
1 diente de ajo
9 hojas de menta
1 cucharada grande de eneldo
Sal y zumo de limón al gusto
Aceite de oliva

Tzatziki

He comido la salsa de yogur muchísimas veces, pero no fue hasta hace poco que probé el tzatziki. Soy muy aficionado al yogur y, por otro lado, hace tiempo lo descubrí con comidas saladas, sobre todo como aderezo de ensaladas. La verdad es que nos limitamos a comerlo casi siempre como postre, lo cual es una pena, porque se le puede sacar más partido que echarle una cucharada de azúcar, moverlo y limitarnos a tomarlo tal cual (ojo, esta manera está deliciosa también). A todo esto, esta receta la he sacado del blog de David Lebovitz, aunque creo que él usa un poco menos de yogur en proporción. Es una salsa que va genial en bocadillos, con carnes a la plancha, ensaladas o, incluso, con una pasta fría con aceitunas, rúcula y nueces.

1 – Pelamos el pepino y vaciamos con una cuchara la parte de las semillas. Lo cortamos en cuadros, le añadimos sal y lo dejamos en un bol para que suelte agua. Pasada una media hora, lo escurrimos bien, lo secamos con un poco de papel de cocina y lo incorporamos a un recipiente, donde también añadimos el yogur, la menta picada y el eneldo.

2 – Como a mí no me gusta que el ajo repita demasiado, suelo escaldarlo. En una cacerola con un poco de agua hirviendo, dejamos que el ajo esté entre 30 y 45 segundos. Así conseguís que pierda un poco de fuerza. Posteriormente, lo picamos y lo añadimos al recipiente con el resto de ingredientes. Removemos todo bien, añadimos un chorrito de aceite de oliva, sal y zumo de limón al gusto y lo dejamos en la nevera tapado un mínimo de 12 horas.

3 – Sacamos el recipiente de la nevera, probamos el tzatziki y, si es necesario, corregimos de sal o limón. Después, ya está listo para comerse.

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