Cooking D.I.Y.
11 de junio de 2014

Ingredientes

(Para 2):

— 4 rebanadas de pan de centeno

— 3 cucharadas grandes colmadas de tahini

— 2 cucharada grandes de miel de calidad

— 80 g de queso feta

 

Incluye

Desayunos y meriendas, Dulces, Vegetariano,

Música

Kiara - Bonobo


Tostadas con tahinomelo y feta

Anoche llegué a casa a eso de las 12:45. Recuerdo pocas cosas, como una conversación con Hèctor sobre salir a correr hoy algo tardecito —las 8:30 o las 9—, golpearme el hombro con la puerta del armario —que dejé abierta al salir a toda prisa—, quitarme la camisa vaquera a toda prisa o meterme en la cama y notar el simpatiquísimo calor húmedo que Barcelona empieza a derrochar. Esta mañana, como es habitual, he dirigido mis pasos a la cocina —no concibo un día sin desayuno, ¿tú sí?—, he abierto un plátano y me lo he terminado antes de tener tiempo de asimilar lo que estaba sucediendo. Empezaba a tostar pan cuando Hèctor, sin previo aviso, apareció por el pasillo y me preguntó si seguía en pie lo de hacer ejercicio. «Claro», le respondo, «¿Te hace un par de tostadas?». «¿Ahora?», pregunta extrañado. «¿No deberías estar calentando, momia?». Resulta que sus 8:30 no son las mismas que las mías. Sin que sirva de precedente, el moti —de motivado, claro— es él, pues se ha propuesto salir a correr temprano por una vez en la vida y contra eso yo ni puedo ni quiero hacer nada. Como mucho, puedo preparar las tostadas al volver cuarenta minutos más tarde —sudados, cansados y sonrientes—, lo cual, dicho sea de paso, no es poco.

P. D. Una sonorosísima ovación para Mònica por haberme descubierto el tahinomelo. Sin él —ni ella—, mi vida sería infinitamente más aburrida.

1 – Mezclamos en un cuenco el tahini y la miel hasta obtener una pasta homogénea. Probamos, nos deleitamos mojando alguna regañá que otra y, por encima de todo, nos aseguramos de que el punto dulce está a nuestro gusto. En mi caso, va cortito para que el toque de sésamo se haga notar. Reservamos.

2 – Deshacemos el feta con las manos y reservamos.

3 – Tostamos las rebanadas de pan y, tan pronto como estén doradas y crujientes, untamos el tahinomelo en su superficie y esparcimos el feta por encima. A partir del segundo mordisco, por cierto, nos veremos capaces de subir el Himalaya al trote cochinero. Si no, tiempo al tiempo.

Últimos comentarios

  • No hay tweets

Contactar

Top