Cooking D.I.Y.
02 de septiembre de 2013

Ingredientes

(Para 4):

— 1 calabacín grande

— 1 pepino pequeño o 1/2 grande

— 6 champiñones de portobelo

— 1 zanahoria

— 24 tomates secos (20 para el tartar y 4 para adornar)

— 6 cucharadas grandes de mayonesa

— 3 cucharadas grandes de mostaza a la antigua

— 2 cucharadas grandes de jugo Maggi

— 1 cucharada pequeña de jengibre fresco rallado

— 1 cucharada grande de ralladura de limón

— Sal y pimienta

— Aceite de oliva virgen extra

 

Tartar vegetariano

Hemos llegado al punto de no retorno. Las nubes tapan los rayos del sol, el viento ha bajado considerablemente de temperatura y la calle deja de ver gente con pantalones cortos y chanclas. Todavía queda algún ataque caprichoso de calor, pero es en vano. Por mi parte, desempolvo jerséis, rebecas y sudaderas —más contento que unas pascuas—, le doy crema a las botas y sonrío ante la perspectiva de sacar el edredón de su bolsa. Sé que nadie o casi nadie comparte mi pasión por el frío, pero yo soy feliz así. Me gustan las sopas calientes —aunque no demasiado porque me quemo la lengua— con tropezones y fideos, el cordero al horno de mi madre —que hace para su cumpleaños, en diciembre—, las tostadas con mantequilla y miel, las batatas asadas, las tazas de té —con leche y azúcar, gracias— y los guisos de carne contundentes. No obstante, a pesar de todo, también tengo algunos tics estivales. De momento, se limitan a la preparación de recetas como esta para aprovechar al máximo la temporada de calabacines y pepinos, pero no descarto ir a la playa cualquier día con una barbacoa y montar un negocio pop-up de comida a la brasa bajo unos nubarrones amenazadores. Las posibilidades son infinitas.

P. D. Este plato admite cualquier ingrediente que se nos venga a la cabeza, pero hay que tener en cuenta que algunos, como la berenjena, son tóxicos si se consumen en crudo. Como el otro día lo volví a preparar, dejo una lista de cosas que también van de perlas: aguacate, remolacha —cruda, cocida o asada—, pepinillos en vinagre, aceitunas, cebolla dulce, pimiento —verde, rojo o amarillo—, tomate fresco, tofu marinado, etc.

P. D.2 Acabo de acordarme de que Mikel tiene un estupendo tartar de tomates en El Comidista.

1 – Retiramos las puntas del calabacín, lo cortamos en tres y, a continuación, cortamos cada parte en láminas de 0.5 cm de grosor aproximadamente. Sacamos tiras de las láminas y, por último, cubos. Lo pasamos a un bol y reservamos.

2 – Pelamos el pepino y la zanahoria y cortamos esta última en cubos de un tamaño parecido a los del calabacín. Por otro lado, cortamos el pepino por la mitad, lo despepitamos con una cuchara y lo cortamos en cubos. Pasamos todo al mismo bol en el que está el calabacín.

3 – Limpiamos bien los champiñones, retiramos la parte inferior del pie y los picamos en cubos. Además, picamos los tomates secos y lo pasamos todo al bol. Salpimentamos y añadimos unas gotas de zumo de limón.

4 – Apoyamos las púas del tenedor en una tabla de cortar y rascamos un trozo de jengibre contra ellas hasta que obtengamos, aproximadamente, una cucharada de su pulpa, que mezclamos con la mayonesa, la mostaza, el jugo Maggi, el aceite de oliva virgen extra y la ralladura de limón. Aliñamos las verduras cortadas en cubos, tapamos con film transparente y dejamos en la nevera una hora como mínimo.

5 – Engrasamos un molde o un vaso amplio con un poco de aceite de oliva virgen extra. Lo llenamos con el tartar, apretamos con una cuchara y lo volcamos en un plato con cuidado de no estropear la forma. Adornamos con un tomate seco por comensal y unas cuantas semillas —por ejemplo— de mostaza.

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