Cooking D.I.Y.
22 de julio de 2011

Ingredientes

(Para 2):
240 g de pasta (yo he usado spaghetti)
40 g de queso rallado (para espolvorear al final)
Para el pesto:
10 tomates secos rehidratados
2 anchoas
1 diente de ajo
2 puñados de frutos secos variados (habría que usar piñones, pero son caros)
3 cucharadas pequeñas de albahaca seca (si podéis obtenerla fresca, mejor que mejor)
3 cucharadas soperas de queso parmesano rallado
6 cucharadas soperas de aceite de oliva

Spaghetti al pesto rosso

Greetings! Ayer rompí mi promesa de la actualización diaria, pero fue por una buena razón: mi madre hizo sardinas a la sal y ante eso poco o nada se puede hacer. Como dicen los carteles esos que tanto me gustan: genious at work. La cosa es que no pude cocinar nada ni, en consecuencia, actualizar el blog. No obstante, hoy me he podido resarcir. El plato de hoy era algo que no había hecho nunca antes, algo arriesgado, ya que no es una salsa sencilla de hacer y las cantidades me las he inventado un poco (niños, no hagáis esto en casa), pero al final el resultado ha sido bastante satisfactorio: un pesto suave, ya que no repite, y sabroso. Además, siempre que uséis una salsa para cualquier cosa, sea pasta o carne, os recomiendo hacerla en casa antes que comprarla hecha. ¿Por qué? Ayer me fijé en los ingredientes de un pesto genovese de bote y vi que tenía un 41,5 % de aceite de girasol y solo un 1 % de aceite de oliva, cuando se supone que el aceite de oliva es una de las bases del pesto. En fin, ya no me ando más por las ramas.

1 – Poner a hidratar los tomates en agua caliente durante al menos una hora. En una cacerola con agua hirviendo, sumergir el ajo y dejarlo durante medio minuto para que pierda fuerza y luego no repita. En un procesador de alimentos o en el cuenco de un mortero, poner las dos anchoas, el ajo escaldado, los frutos secos, los tomates rehidratados y picados, la albahaca, el queso rallado y el aceite de oliva (todos los ingredientes, vaya), y triturar hasta que quede una pasta homogénea. Si está demasiado seca, añadir un poco más de aceite de oliva, pero con cuidado de que no quede demasiado aceitoso.

2 – Cocer la pasta de acuerdo con las instrucciones del paquete. Escurrirla cuando esté al dente y añadirle el queso rallado por encima junto con el pesto recién sacado de la nevera o a temperatura ambiente (no caliente). Remover bien hasta que la salsa se haya repartido de forma homogénea por toda la pasta y comer inmediatamente.

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