Cooking D.I.Y.
25 de diciembre de 2013

Ingredientes

(Para 6):

— 2 kg de cebolla dulce

— 2 dientes de ajo

— 1600 ml de caldo de verduras (si es casero, mucho mejor, majos)

— 100 g de cheddar rallado

— Perejil fresco rallado

— Sal y pimienta

— Aceite de oliva virgen extra

 

— 6 panes hermosos (altos, orondos, CON MIGA) de 250 g de peso

 

Para los panecetes, ese regalo de los dioses:

— 120 g de miga de pan

— 4 huevos

— 1 diente de ajo hermoso

— 3-4 cucharadas grandes de perejil fresco picado

— Sal

— Aceite de girasol

 

Sopa de cebolla contundente

Carlos – Bueno, ¿y tú qué? ¿Te vas estos días a ver a tu famosa abuela?

María – ¡Sí, el lunes me voy a Galicia! A dar explicaciones sobre mi vegetarianismo a toda la familia, jajaja… Después de cuatro años tiene tela.

Carlos – ¿Cómo era eso que siempre te decía tu abuela? “Pero si no comes carne… ¡te vas a morir!”.

María – Jajaja, sí… Bueno, al menos mi madre va a hacer su famosa lombarda con piñones, un clásico en estas fechas. ¡Comeré eso durante tres días!

Carlos – Uff, ya me contaste, ya… Te mandaré cariño vegeta desde Sevilla, aunque a nosotros nos mola la carne, pero me solidarizaré contigo. Y a ver si preparo algo BESTIA y vegetariano para el blog, así lo puedes hacer el año que viene.

María ­– Ya, está claro que los vegetas necesitamos un plato estrella navideño, como el pavo. Algo que podamos instaurar como tradición, como una calabaza gigante rellena… Algo así, EXTREMO.

Carlos – Hmmm… Pues busquémoslo y HAGÁMOSLO.

Y así más o menos fue como surgió la ambiciosa idea de crear la “receta navideña vegetariana definitiva”, una de esas que requieren de un buen número de horas en la cocina para prepararla y de aproximadamente el mismo número de personas para dar cuenta de ella. Un plato que tenga chicha (una chicha metafórica, ¡eh!) y que pueda acallar todas las malas lenguas que dicen que los vegetarianos no comen bien. Tenía que ser algo grande, algo currado, algo rico, algo calentito y, sobre todo, algo POTENTE. Así que, después de buscar inspiración en las cocinas rusas y francesas, añadir un poco de sabiduría de madre (gracias, Concha, por la receta de los maravillosos panecetes) y poner un toque de cebollino para darle color… et voilà! He aquí nuestra propuesta para que tengáis unas felices navidades vegetas.

María – Jo, creo que a mi abuela se le caería una lagrimilla si viera esto.

1 – Cortamos una pequeña tapadera de la parte superior de los panes y retiramos la miga del interior de los mismos. La reservamos para otras preparaciones (excepto los 120 g necesarios para esta receta) y les damos un golpe de calor (hablo de los panes vacíos, obviamente) en el horno a unos 180 ºC durante 10 minutos.

2 – Calentamos una olla profunda a fuego medio-alto con un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Rehogamos las cebollas,cortadas en por la mitad y luego en tiras en contra de la fibra, y el ajo, picado, sin dejar que tomen color hasta que estén casi transparentes. Obviamente, salpimentamos.

3 – Una vez que la cebolla esté dulce, agregamos el caldo y lo dejamos hervir suavemente durante 30-35 minutos.

4 – Mientras la sopa se hace, prepararemos los panecetes. Para ello, mezclamos los 120 g de miga con un diente de ajo escalfado y el perejil fresco picados. Batimos los huevos, los salamos y los incorporamos al mejunje —ya os lo dije, artemaníacos, ¡TRANQUILOS!— anterior.

5 – Hacemos bolas con la masa elaborada y las freímos en aceite de girasol hasta que tomen color. Después, las retiramos a un plato con papel de cocina para que absorba el aceite y las sumergimos en la sopa. Apagamos el fuego y dejamos reposar 5 minutos.

6 – Servimos la sopa en los panes vacíos, cubrimos con el cheddar rallado y metemos en el horno, precalentado a 200 ºC. Lo dejamos hasta que el queso se gratine y tenemos cuidado de no quemar el pan (como me ha pasado a mí, ¡JA!).

7 – Sacamos los panes del horno con mucho cuidado y los colocamos en platos individuales. Espolvoreamos un poco de cebollino —o perejil, o tallos de ajos tiernos, o todo, ¡vete tú a saber!— y servimos inmediatamente.

8 – Le pedimos a una buena amiga vegeta que escriba el texto perfecto para una entrada.

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