Cooking D.I.Y.
23 de julio de 2014

Ingredientes

(Para 2):

— 2 huevos grandes

— 160 g de morcilla

— 2 rebanadas de pan

— 1 tomate pequeño

— 1 diente de ajo pequeño

— Sal

— Aceite de oliva virgen extra

 

Si te vas, hazlo con morcilla.

Que sea una despedida breve, pero épica. Párate a pensar en la gente que has conocido a raíz de esto y en aquellos que, de una u otra manera, han ayudado con ideas nuevas, comentarios, consejos o ánimos. Sé humilde y dales las gracias porque han conseguido que un mísero grano de arena se convirtiera en la mejor montaña imaginable. Di que crees que hay que hacer las cosas porque sientes en el estómago una especie de vértigo empujándote a un vacío del que no tienes miedo. Di también que te has dado cuenta de que ya no notas esa sensación como antes. Explica que, sin embargo, la página seguirá abierta para todo aquel que quiera seguir entrando. De paso, hazte la promesa de atender todos los comentarios que en su momento dejaste sin respuesta, al principio por falta de tiempo y después por falta de ganas. Obviamente, cumple esa promesa. Piensa cómo eras cuando empezaste y cómo eres ahora, tres años después. Valora todo lo que has aprendido, que no es poco, y olvida lo malo. Eso sí, a la empresa multinacional que fabrica envases herméticos de plástico para guardar comida sigue haciéndole cortes de manga de tanto en tanto, seguro que han vuelto a cometer alguna fechoría desde la última vez que te cruzaste con ellos. Si te vas, que sea porque estás listo y crees que es el momento adecuado para empezar con algo nuevo. Si te vas, hazlo con morcilla, huevos fritos y pan tostado con ajo y tomate porque no concibes otra manera de cerrar una de las mejores etapas de tu vida. Si te vas, recuérdales que en caso de duda, yippee-ki-yay, motherfuckers!

P. D. Suelta, como el que no quiere la cosa, que no van a librarse tan fácilmente de ti y recuérdales que el domingo 27 de julio tienen una cita contigo y tus diez litros de gazpacho en el Parc de la Ciutadella.

P. D. 2 Diles que estén atentos de aquí a un mes o mes y medio, porque puede volver a liarse muy parda por última vez.

 

1 – Calentamos una sartén pequeña a fuego medio-alto. Echamos unas gotas de aceite de oliva y, una vez que la cosa tenga temperatura, añadimos el interior de las morcillas desmigado. Lo cocinamos hasta que se oscurezca, pero siga manteniendo melosidad. A mí me ha llevado unos 4-5 minutos.

2 – Ponemos a tostar el pan.

3 – Limpiamos la sartén, echamos un chorro generoso de aceite de oliva y esperamos a que se caliente bien. Mientras, cascamos uno de los huevos en una taza.

4 – Antes de que el aceite empiece a humear, volcamos el huevo y lo freímos a nuestro gusto, es decir, más o menos hecho. En mi caso, poca puntilla y yema babosona.

5 – Restregamos el pan tostado con ajo y tomate, lo colocamos en el plato y servimos por encima la morcilla y el huevo frito, cuya yema salamos ligeramente. ¡A vuestra salud!

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