Cooking D.I.Y.
14 de febrero de 2014

Ingredientes

(Para 1):

— 2 huevos

— 30 g de chorizo fresco

— 3 cucharadas grandes de leche

— 10 g de queso cremoso de cabra

— 1 cucharada grande de perejil fresco picado

— 1 rebanada de pan decente

— Sal y pimienta

 

Huevos con chorizo (o feliz san Pancetín)

Cerdo: mamífero bendito de alto rendimiento energético; ser de cuatro patas esbeltas como las piernas de Scarlett Johansson y robustas como una torre de ajedrez; motivo de muchas noches de insomnio dando vueltas en la cama en busca de la fórmula perfecta para rendirle un homenaje a la altura de las circunstancias; azote y calamidad de trufas y bellotas; bacalao de tierra generoso que invita a aprovechar todos y cada uno de los gramos de sustancia que lo conforman; rey indiscutible de la dehesa onubense; animal gruñón, inquieto y glotón; primo pequeño (pero no por ello motivo de sonrojo, sino de orgullo) del jabalí; gorrino, chancho, cochino y puerco; espécimen bello por fuera, ya que no hay ojos que se puedan resistir a esas curvas, y por dentro, lleno de jugos, futuros chorizos y morcillas, costillas que piden a gritos un adobo y carrilleras que en solo cuatro horas de cocción serán mantequilla en boca. Cerdo, te quiero, pero no de una manera zoofílica, sino platónica. Con solo un órgano, el corazón. Con la esperanza de seguir asistiendo al espectáculo del horneado de pequeños lechones durante mucho tiempo más. Y ya. No hay mal que dure un bocata de panceta o unos huevos con chorizo.

P. D. ¡Viva san Pancetín, joder!

P. D.2 ¡Viva la Bodega Quimet también, leches! No todos los bares causan tal furor en mí como para publicar en una semana dos entradas basadas en  recetas suyas.

1 – Pelamos el chorizo y lo cortamos en cubos de, aproximadamente, dos o tres milímetros de lado.

2 – Calentamos una olla con unos dos dedos de agua y colocamos encima un bol grande, a ser posible, metálico o de cristal. Es importante que cubra la olla por completo para que reciba bien el vapor.

3 – En una sartén sin nada de aceite, salteamos a fuego vivo el chorizo hasta que empiece a sudar, lo retiramos sin dejar que tome color y tiramos el aceitillo que ha soltado.

4 – Cascamos los huevos, los batimos, los mezclamos con la leche y el chorizo, los salpimentamos y los echamos en el bol que está al baño maría. Los cocinamos —sin olvidarnos de removerlos ocasionalmente con unas varillas— hasta que hayan adquirido la consistencia deseada.

5 – Retiramos el bol de la olla con un paño para no quemarnos las manos, integramos el queso cremoso y el perejil, y los servimos sobre una tostada de pan con tomate.

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