Cooking D.I.Y.
03 de octubre de 2013

Ingredientes

(Para 3):

— 240 g de arroz arborio

— 1 cebolleta

— 850 ml de caldo de verduras

— 25 hebras de azafrán

— 150 ml de vino blanco

— 50 g de mantequilla

— 80 g de parmesano

— Sal y pimienta

 

Hoy, como cada día, Marc, Adrià —Adri, que le toca más los huevos— y yo hemos llegado al estudio sobre las 9:30. En realidad, eso es un tanto relativo, ya que esa hora para nosotros es un período de tiempo comprendido entre las 9 y las 11, pero nos entendemos bien. Café, panettone, bizcocho, zumo de naranja y zanahoria o, simplemente, nada. Después, encendemos los ordenadores y a trabajar. Sale un problema y se resuelve. Aparece otro, nos cagamos en todo y, no obstante, lo conseguimos resolver también. «¿Coméis en casa?», les pregunto. «Sí, venimos», responden. Me gusta mucho cómo el catalán —y el inglés [I'm coming], y el italiano [vengo], y seguramente un sinfín de lenguas que desconozco— cambia el punto de vista respecto a la manera de referirse a esta acción. Repito: «¿coméis en casa?», les pregunto. «Sí, venimos», responden. Además, vamos a grabar a Hèctor». «¿Qué tal la luz del salón?». «Mala, muy mala». «¿Y si cerramos las puertas del pasillo y la cocina?». «Peor aún». Propongo mi cuarto, ya que tiene un ventanal enorme que la ilumina cosa fina —sí, hoy estoy que me salgo—. Usamos mi estantería a modo de mesa. Hèctor tiene cara de niño con zapatos nuevos, Adrià hace la momia y Marc está demasiado ocupado intentando que la cámara no se mueva. Carmen, en la cama, y yo, en cuclillas, aguantamos la risa como podemos. Después, cuando el risotto ya se ha vuelto un mazacote, comemos.

1 – Volcamos el caldo de verduras en una olla y lo calentamos.

2 – Mientras tanto, calentamos una sartén a fuego medio, añadimos un buen trozo de mantequilla y rehogamos en ella la cebolla picada finamente —y salpimentada— durante 15 minutos sin que tome demasiado color. Salpimentamos.

3 – Pasado ese tiempo, agregamos el arroz y lo sofreímos hasta que esté transparente y tenga un color anacarado. Mojamos con el vino blanco, removemos y esperamos a que el arroz lo chupe.

4 – Agregamos una taza del caldo caliente, removemos y, cuando el arroz lo absorba, volvemos a echar otra. Repetimos esta operación durante unos 17 minutos.

5 – Alrededor de 5 minutos antes de que se cumplan los 17 minutos, rompemos las hebras de azafrán con una cuchara y las infusionamos con un poco del caldo caliente.

6 – Una vez que el arroz esté blando pero conserve un punto de dureza en el centro, apagamos el fuego. Ya fuera del calor, agregamos el azafrán, la mantequilla y el parmesano rallado. Removemos bien, lo dejamos reposar un par de minutos y servimos inmediatamente.

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