Cooking D.I.Y.
22 de octubre de 2012

Ingredientes

(Para 6):
— 300 g de panceta
— 1 calabacín mediano
— 1 berenjena pequeña
— 250 g de flores de brócoli
— 200 ml de crème fraîche
— 100 ml de leche
— 200 g de queso rallado
— 3 huevos
— 1 rama de romero
— Mantequilla
— Sal y pimienta
— Aceite de oliva virgen extra

 

Quiche de verduras, que no vegetariana

Antes de que os tiréis a mi cuello como hienas y me despedacéis por publicar otra receta de quiche, os debo advertir una cosa: son adictivas, además de muy agradecidas. Suponen un mínimo esfuerzo y, a cambio, obtenéis un resultado óptimo. No os confundáis, esto no se consigue tanto por habilidad en la cocina como por culpa —en el mejor de los sentidos— de los ingredientes. Tal y como yo lo veo, hay cuatro —¡Y qué cuatro! Estos sí que son Los Cuatro Fantásticos y no los de Marvel— que son básicos: huevos, queso, nata (o crème fraîche en mi caso, por culpa de Paula) y tocino. En este caso, el todo es igual a la suma de sus partes, i. e., si usáis buen producto, tendréis una quiche superlativa. Si, además, añadís otras cosas —con moderación y que casen bien, claro—, conseguiréis una quiche diferente. En el caso de la de hoy, quiche de verduras, que no vegetariana. Como soy un bestia, usé un molde muy alto, cuya longitud no es especialmente grande. ¿Qué me ha pasado? Me ha salido una quiche de unos 4 o 5 cm de altura, lo cual se traduce en un tiempo de horneado bastante más largo que los 20-25 minutos que habría tardado en hacerse si hubiera usado un molde más amplio. Calculo que la altura ideal es de unos dos dedos. Por lo tanto, tenedlo en cuenta si la preparáis. Se acabó el discurso, time to rock.

1 – En una sartén puesta a fuego medio-fuerte, doramos la panceta salpimentada cortada en tiras. Si queréis, podéis añadir una ramita de romero para aromatizarlo. Lo que buscamos es que la carne quede crujiente. Una vez hecho, lo reservamos.

2 – Lavamos y cortamos la berenjena y el calabacín. Cortamos la primera por la mitad vertical y, a continuación, sacamos lonchas lo más finas posible. El calabacín lo cortaremos en rodajas de no más de 3 mm.

3 – Retiramos la grasa de la sartén donde hemos dorado la panceta, añadimos aceite de oliva virgen extra y hacemos por tandas las lonchas de berenjena —esto primero, ya que se oxida— y las rodajas de calabacín. Salpimentamos y reservamos.

4 – Untamos con mantequilla el molde donde vayamos a hacer la quiche y colocamos la berenjena de tal manera que cubramos todo el fondo y las paredes. Aparte, encendemos el horno con calor arriba y abajo a 220º C.

5 – En un bol pequeño, batimos los huevos. En otro diferente, mezclamos la crème fraîche con el queso rallado, la panceta, la leche, el calabacín, el brócoli —lavado y separado en arbolitos; el tronco lo reservamos para otra preparación—, un poco de sal y pimienta. Una vez integrado todo, añadimos los huevos, removemos bien y vertemos en el recipiente para el horno.

6 – Horneamos a 210º C los 5 primeros minutos. A continuación, bajamos la temperatura a 170º C y la dejamos hasta que esté hecha, es decir, hasta que introduzcamos un cuchillo o un palillo en el centro y salga limpio. Como os comenté antes, a mí me llevó bastante tiempo, cosa de 50 minutos.

7 – Sacamos la quiche del horno y la dejamos reposar hasta que se atempere y se asiente. Después, viene lo bueno.

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