Cooking D.I.Y.
05 de febrero de 2014

Ingredientes

(Para 2):

— 225 g de penne

— 2 alcachofas

— 300 g de brócoli romanesco

— 4 lonchas de panceta

— 2 dientes de ajo

— 40 g de queso muy curado de oveja rallado

— Sal y pimienta

— Aceite de oliva virgen extra

 

Penne con alcachofas, setas y panceta

Bienvenidos a gilipollas anónimos:

Si tienen alguna aversión estúpida e irracional que confesar, por favor, adelante. Si tienen dos, mejor. No sientan miedo, vergüenza o pesar, ya que están en un lugar de comprensión y perdón infinitos, muy por encima de cualquier institución religiosa que se jacte de ello. Aceptamos todo tipo de perfiles: personas a quienes no les va ningún tipo de comida y se dedican a poner cara de asco y remover todos los alimentos del plato con el tenedor para perder tiempo; dueños de perros —ya estoy empezando a intuir el aluvión de emilios indignados— a los que no se les ocurre que, posiblemente, su perro —sin bozal, OBVIAMENTE— no es tan agradable con un desconocido que pasa corriendo por su lado como lo es con ellos; padres que no ven la diferencia entre niño gracioso y niño tocapelotas que no sabe comportarse como corresponde; camareros a los que les es imposible concebir que sus chistes no son tan graciosos como ellos intuían; distinguidos y relevantes personajes públicos que cazan elefantes, meten mano en ahorros ajenos o, mis favoritos, que deciden en temas que no les tocan ni las palmas y que incumben a personas con las que no tienen absolutamente nada que ver;  y, por último, el menda, que se define a sí mismo como el gilipollas número uno por haber estado tanto tiempo sin saber lo que era bueno, es decir, sin catar una alcachofa. ¿Empieza a entenderse ya la razón de ser de esta fundación?

1 – Llenamos un bol grande con agua, el zumo de medio limón y unos cuantos tallos de perejil. Pelamos las alcachofas y sus tallos hasta que el color de las hojas que vamos retirando cambie de verde a amarillo pálido. Entonces, cortamos algo más de un tercio de la punta con ayuda de un cuchillo afilado, la cortamos en cuartos y retiramos el interior velloso con cuidado. Por último, las sumergimos en el agua con zumo de limón y los tallos de perejil hasta el momento en el que vayamos a usarlas, que espero que no sea mucho más tarde porque tendréis CARBÓN en vez de alcachofas.

2 – Calentamos una sartén a fuego medio-alto y una olla con agua a fuego tapada. En la primera, doramos los ajos picados y la panceta cortada en tiras junto con un chorrito de aceite de oliva hasta que empiece a dorarse. En la segunda, echamos sal cuando rompa a hervir y añadimos la pasta, que cocemos hasta que esté al dente. Entonces, la colamos y la reservamos junto con un vasito del agua de su cocción.

3 – Cuando el ajo y la panceta hayan tomado color, agregamos las alcachofas junto con medio cucharón del agua de cocción de la pasta, tapamos y las dejamos hacerse al vapor al mismo tiempo que la pasta se va cociendo. Tras unos 7-8 minutos, comprobamos la dureza de las alcachofas. Si ya están hechas, agregamos las setas, cortadas en tiras, y las salteamos a fuego vivo.

4 – Agregamos la pasta junto con el queso rallado y, en caso de que todavía esté algo dura, un poco del agua de cocción. Por último, pimentamos, espolvoreamos un poco más de queso rallado y servimos inmediatamente.

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