Cooking D.I.Y.
03 de abril de 2013

Ingredientes

(Para 4):

— 450 g de mató

— 4 cucharadas grandes de miel

— 25 hojas de romero fresco

— Piel de naranja (al gusto y totalmente opcional)

 

Mel i mató

La belleza de la sencillez. Hemos probado miles de postres diferentes, cada uno más rimbombante que el anterior, pero siempre que volvemos a este, sonreímos como tontos porque sabemos que no hay vuelta atrás. Es como el mascarpone en el tiramisù de Nino, imprescindible. Todavía recuerdo la primera vez que lo comí, allá por 2009. Otros tiempos. Pelo más corto en la cabeza y menos arrugas en la frente. Al principio, me recordó al queso fresco con miel que comíamos en casa. Con los años, he ido aprendiendo a apreciar los diferentes tipos de mató que pasan por mi boca. Algunos, más rugosos e insipidones, piden grandes cantidades de miel. Otros, con más cuerpo y entereza, menos. Cada uno es un mundo. O un sistema solar. O una galaxia.

P. D. Mamá, hace poco salimos en la tele, en ese espacio prometido por BTV, compartiendo protagonismo con los amigos de La Gulateca.

1 – Echamos una cucharada de miel en cada uno de los cuatro vasitos. Después, los metemos en el congelador durante 20 minutos.

2 – Mezclamos el mató con las hojas de romero y lo volcamos en los vasitos con la miel. Dejamos refrigerar otros 10 minutos.

3 – Justo antes de servir, rallamos un poco de piel de naranja —bien lavada, ¿eh?— por encima.

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