Cooking D.I.Y.
14 de septiembre de 2012

Ingredientes

(Para 4):
— 1 kg de mejillones
— 150 ml de nata
— 330 ml de sidra
— 1/2 puerro
— 1 rama de apio pequeña
— Pimienta
— Sal
— Aceite de oliva virgen extra
— Mantequilla

 

Mejillones en salsa de sidra

La mesa, hasta arriba de comida. Pan, patés, sobrasadas, aceitunas, patatas fritas, embutidos y una quiche se pelean por encontrar su sitio, y eso que todavía faltan por salir un par de cosas más. El camino del salón a la cocina está atascado y nosotros atacados de los nervios. Al fin y al cabo, es un brunch familiar para celebrar el vuelo del polluelo, que abandona el nido en búsqueda de nuevas y emocionantes aventuras, lo cual es lo mismo que decir que emigro a Castellón. Dicho y hecho, nos organizamos por teléfono y preparamos una cantidad exagerada de comida. Tanta, que siempre sobra un montón. La que falta hoy es mi tía. La pobre está con dolores de estómago y ha preferido quedarse en casa.

De todos los que hay en mi familia, diría que yo soy el más exagerado. No me basta con todo lo que hay para llevarse al gaznate, yo necesito ofrecer más. ¿Qué se me ocurre preparar? Estos mejillones a la sidra. Buen sabor, fáciles de comer y fisnos. El toque de la sidra es brutal. La salsa, aparte, es bastante ligera. Lo comento porque no me gustan nada esas salsas inundadas de nataza que luego están repitiéndote toda la tarde. Para morirse. Un día, fui a cierto restaurante italiano de Sevilla que todo habitante de dicha ciudad parece endiosar como si fuera un paradigma del buen yantar, pero a mí cada vez me revuelve más las entrañas. Un día, comentaba, fui a dicho local y me sirvieron un hojaldre de marisco bañado con una salsa saladísima compuesta a base de nata y, creo, espesada con harina. Estuve toda la tarde con dolores de estómago. Como veis, para mí es toda una experiencia traumática, así que intento prescindir de la nata en las salsas o, en todo caso, hacer estas lo más ligeras posible.

1 – Limpiamos bien las conchas de los mejillones con la parte no afilada de un cuchillo y abundante agua. Es importante rascar y quitar todas las impurezas que podamos. Descartamos cualquier mejillón roto o que no se cierre tras golpearle la concha.

2 – En una cacerola amplia, calentamos la mitad de la sidra junto con la hoja de laurel. Arrancamos las barbas de los mejillones, los añadimos a la cacerola y la tapamos.

3 – Pasados 3 o 4 minutos, ya deberían estar abiertos, por lo que los retiramos del calor. Colamos el caldo de cocción y lo reservamos. Además, abrimos los mejillones —descartamos los cerrados— y recuperamos el caldo que tengan almacenado, que también colaremos.

4 – Picamos finamente el apio, el ajo y el puerro. Los sofreímos a fuego medio-bajo en una cazuela amplia junto con la mantequilla y un chorrito de aceite de oliva.

5 – Pasados 15 minutos, mojamos el sofrito con el resto de la sidra y, tras evaporarse el alcohol, añadimos el caldo de los mejillones. Por último, agregamos la nata y dejamos cocer unos 20 minutos a fuego muy suave.

6 – A partir de aquí, podemos hacer 2 cosas: triturar la salsa y colarla o pasarla directamente por un pasapurés. Yo he optado por la segunda opción, aprovechando bien todo el caldo que todavía tiene la verdura.

7 – Por último, bañamos los mejillones con la salsa y espolvoreamos con perejil fresco picado por encima.

Últimos comentarios

  • No hay tweets

Contactar

Top