Cooking D.I.Y.
03 de octubre de 2012

Ingredientes

(Para 2):
— 2 peras conferencia
— 2 manzanas rojas
— 80 ml de vino tinto
— 3 cucharadas grandes de azúcar, una más por cada pieza de fruta para hornear

 

Manzanas y peras al vino en el horno

De pequeño, comía de vez en cuando manzanas asadas con miel que me preparaba mi madre. Nunca fui un gran amante de las manzanas, pero esa manera de cocinarlas conseguía darles un punto que a mí, sencillamente, me encantaba. Si ya les ponía nueces, para mí eran el no va más. Con el tiempo, he ido perdiendo la afición por las manzanas asadas (o más bien se han perdido las ganas de hacerlas) y, sin embargo, he ganado un poco más de amor por la fruta en sí cruda. Hace tiempo, vi en Robin Food un capítulo en el que hacía manzanas asadas y la verdad es que desde ese momento tengo el antojo metido en el cuerpo. Ayer, después de comer, decidí ponerme manos a la obra y hacer una versión ligeramente diferente, mezclando manzanas y peras y añadiendo vino tinto en vez del calvados que él les pone. Además, por cosas del directo, no pude ponerles canela o vainilla, pero vosotros podéis hacerlo con toda la tranquilidad del mundo porque vendrán que ni pintadas. Grosso modo, hay dos maneras de comerse esta preparación: a pelo (con cuchillo, cuchara y tenedor) y en compota (que es como os enseñaré dentro de poco). Hala, ya he dicho más que suficiente.

1 – Precalentamos el horno a 150º C.

2 – Lavamos las manzanas y las peras. Realizamos un corte a lo largo de todo el ecuador de la fruta y la colocamos en una recipiente que aguante el calor. Mojamos con el vino tinto, espolvoreamos una cucharadita de azúcar por encima de cada pieza y lo metemos al horno. Comprobamos periódicamente la fruta.

3 – Pasados unos 50 minutos, ya debería estar hecha. Si os pasa como a mí, que todavía no le tenéis el punto cogido al horno, subís la potencia al máximo y esperáis otros 5 minutos para que el azúcar que espolvoreasteis por encima de la fruta se tueste un poco.

4 – Como mi horno estaba manifestándose por un futuro mejor, decidió que el vino no podía endulzarse, así que, en un cazo a fuego medio-fuerte, hice un caramelo, bajé el fuego y añadí el vino tinto CON MUCHO CUIDADO (ya que el caramelo puede saltar y eso es muerte súbita instantánea). Lo dejé cocer tapado a fuego medio-bajo unos 5 minutos y ya pude comprobar que tenía un sabor bastante más agradable.

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