Cooking D.I.Y.
14 de marzo de 2014

Ingredientes

(Para 2 platos de pasta y un montón de pesto):

Para el pesto:

— 50 g de rúcula

— 90 g de hojas de albahaca fresca

— 100 g de queso de oveja muy curado

— 70 g de anacardos crudos

— 40 g de uvas pasas sin pepitas

— 1 diente de ajo pequeño

— Aceite de oliva

Para la pasta:

— 200 g de mafalde

— 120 g de judías verdes

 

Mafalde con pesto de rúcula y anacardos

Crónicas pastafaris (III) 

12/03/2014 a las 20:37: Hèctor y yo vamos por la calle. Acabamos de salir de una gran superficie, donde he comprado una manta porque el edredón que me regaló Juanma ABRIGA y me levanto por las mañanas lleno de calor y, aunque no mole tanto reconocerlo, sudor. Mientras caminamos hacia el metro, Hèctor reflexiona en voz alta sobre el trabajo que ha hecho estos últimos años con unos amigos. Después de ir de idea en idea, de contar las vueltas que da la vida y  de darnos cuenta de que hay que apretar el paso porque el Barça empieza en menos de cinco minutos y no se lo quiere perder —yo soy del Atleti y, además, tengo trabajo que hacer—, Hèctor suelta la que considero una de las mejores muestras de lucidez humana: «No somos los más listos, pero tampoco los más tontos». Parece sencillo, pero llega tú a esa conclusión.

1 – Calentamos un vaso de agua y ponemos las pasas en remojo unos 10 minutos. 

2 – Lavamos y secamos bien la rúcula y las hojas de albahaca. A continuación, las metemos en el vaso de la batidora junto con el queso rallado, las pasas escurridas, los anacardos, el diente de ajo —sin el germen— y un chorrito de agua. Trituramos hasta obtener una mezcla homogénea, añadimos aceite de oliva para ligar y volvemos a triturar. Probamos, corregimos algún sabor si es necesario, lo pasamos a un envase hermético de plástico y lo tapamos con film transparente.

3 – Calentamos una olla con agua y, cuando rompa a hervir, añadimos sal y las mafalde, que habremos partido en tres con la mano —ya que es muy difícil que quepan en la olla y no se doblan tan rápidamente como los spaghetti—. Cuando falten unos 5 minutos para que la pasta esté al dente, añadimos las judías verdes, también partidas a mano.

4 – Escurrimos la pasta y las judías —sin olvidarnos de reservar un poco del agua de cocción—, y las devolvemos a la olla, ya fuera del fuego. Añadimos unas 5 cucharadas de pesto y, si es necesario, un poco del agua de cocción para estirar la salsa. Servimos inmediatamente.

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