Cooking D.I.Y.
21 de septiembre de 2012

Ingredientes

(Para 4):
— 5 puñados de lentejas
— 100 g de chufas
— 50 g de tocino curado
— 60 g de salchichón fresco

— 1 diente de ajo

— 1 zanahoria

— 1 hoja de laurel

— 1 cebolla
— 120 g de avena
— 1 cucharada pequeña de pimentón de la vera ahumado
— 2 cucharadas grandes de aceite de oliva virgen extra
— Sal y pimienta

 

Lentejas herejes

Hay platos para valientes y este es uno de ellos. ¿Por qué lo digo? Porque la fiebre horchatera que me ha entrado tras mudarme a Castellón me ha hecho plantearme algunas ideas culinarias nuevas. Por ejemplo, el uso de la chufa como sustituto de otro tubérculo. Tenía ganas de adornar la semana con unas lentejas peculiares y, por ello, me dirigí al mercado, donde compré salchichón fresco y panceta. Además, en una tiendecita que hace esquina en una calle cercana a la mía, compré chufas con la intención de ponérselas a las lentejas. Otra cosa que me vino a la mente fue el uso de un cereal diferente al arroz. En este caso, avena. Así pues, ni corto ni perezoso, me puse manos a la obra y preparé estas lentejas que sí, están buenas, pero hay que ver qué dura queda la chufa, incluso después de 50 minutos de cocción. No sé si debería haberlas dejado en remojo (yo las eché a pelo) o si es que se van a quedar así de crujientes forever ever. Eso sí, de sabor no quedan nada mal. Se mueven entre su ligero dulzor habitual combinado con toques del resto de sabores, como el pimentón, el salchichón o las propias lentejas. Si alguien sabe algo acerca de esto de cocinar con chufas, agradeceré profundamente que me lo comente. A cuidarse.

ACTUALIZACIÓN: He probado a remojar las chufas en agua durante unas cuantas horas, alrededor de 15, y luego las cocí durante 2 horas. Cuando fui a probar una… nada. Quizás menos crujiente que las que no remojé, pero no estaba blanda como para que la textura fuera acorde con la del resto del plato. Repito, si a alguien le gusta el contraste de texturas (como a mí), que incluya las chufas. En caso contrario, que prescinda de ellas. A cuidarse.

1 – Sumergimos las lentejas en agua alrededor de dos horas antes de que vayamos a prepararlas.

2 – Pelamos la cebolla y la zanahoria. La primera la cortamos en octavos y la segunda, por la mitad y, a continuación, en rodajas. Aparte, aplastamos el ajo con la hoja del cuchillo sin llegar a romperlo.

3 – Lo añadimos todo a la olla junto con el salchichón fresco, el tocino, las lentejas (escurridas, por favor), las chufas, el laurel y el agua. Aparte, salpimentamos y encendemos el fuego. Una vez que haya alcanzado el hervor, bajamos el fuego y lo dejamos cocer de manera pausada durante 45-50 minutos.

4 – Probamos y corregimos de sal. Calentamos 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y añadimos el pimentón. Inmediatamente después, lo pasamos a la olla (para evitar que el pimentón se queme y amargue).

5 – Por último, añadimos la avena, apagamos el fuego y dejamos que esta se rehidrate con el calor residual.

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