Cooking D.I.Y.
10 de diciembre de 2012

Ingredientes

(Para 3): 

— 5 puñados de judías pintas

— 400 g de costilla de ternera en trozos

— 2 patatas

— 1 cebolla

— 1 diente de ajo

— 1 hoja de laurel

— 1/2 pastilla de caldo de carne

— Sal y pimienta

— Aceite de oliva virgen extra

 

Incluye

Carnes, Cooking abroad, Guisos, Primeros,

Música

I Am a Man of Constant Sorrow - The Soggy Bottom Boys


Judías pintas con costilla

El plato hasta arriba. En él, se reparten líquidos y sólidos. Juntos, pero no revueltos. Eso sí, consiguen transmitir una sensación de felicidad plena a la gente corriente y moliente como tú, tú, tú y yo. Después de todo, ese es el único objetivo, ¿no?

Oye, ¡qué contrastes! El terroso de las judías se alterna con la melosidad de la carne casi deshecha y termina de hacer un bocado redondo con la adición del toque avinagrado de las guindillas y su crujiente al morderlas. Las patatas son otro mundo. De hecho, siempre lo han sido. Deberíamos quitarnos el sombrero ante ellas, ya que han llenado el estómago del ser humano en no pocas ocasiones en épocas de vacas famélicas. Alguien, no recuerdo muy bien quién, me habló de un familiar suyo que hacía, años ha, tortilla de patatas sin huevos y sin patatas, aunque esa es otra historia. Hoy no he venido a hablaros de penurias, depresiones y tristezas. Todo lo contrario, vengo con comida de sobra para todos bajo el brazo. ¡Ay de aquel que se deje una sola judía en el plato! Por cierto, no seamos cursis, que las costillas se comen mejor con los dedos. Al fin y al cabo, a pesar de todos los refinamientos, modales, técnicas de cocina, caviares y angulas, somos animales.

1 – Ponemos las judías en remojo la noche antes de hacer este guiso.

2 – Calentamos una olla más profunda que ancha a fuego medio, añadimos un chorrito de aceite de oliva virgen extra y doramos en él bien los trozos de costilla, pimentados, por todas partes. Cuando digo bien, me refiero a que tenga un precioso color marrón tostado uniforme.

3 – Retiramos la carne y aprovechamos ese mismo aceite para sofreír la cebolla en blanco, es decir, sin que tome color, junto con la hoja de laurel y el diente de ajo golpeado. Es importante remover sin parar y salar ligeramente para facilitar la liberación de agua.

4 – Devolvemos los trozos de costilla a la olla y añadimos la media pastilla de caldo y agua hasta casi cubrir la carne. Subimos el fuego para levantar el hervor y luego lo bajamos para que este sea pausado. Estaremos así alrededor de dos horas. Debemos darle la vuelta a la costilla para que se haga uniformemente. Seguramente, aparecerá espuma en la superficie del agua, así que la retiramos.

5 – Cumplido ese tiempo, ponemos a cocer las judías en un cazo más pequeño. Una vez que rompan a hervir, las pasamos a la olla en la que están las costillas y las dejamos una hora y media. Recordad, hervor muy pausado.

6 – Cumplido el tiempo, añadimos las patatas cortadas y esperamos a que se hagan. Después, podemos prepararnos para un festín. Eso sí, vendría bien acompañar el plato de unas cuantas piparras, como he hecho yo.

7 – Aunque en la fotografía de los ingredientes aparezca una hoja de espinaca, he de deciros que se me pasó por completo añadirlas al guiso. La solución es la mar de sencilla, basta con añadirlas los últimos cinco minutos de cocción y punto.

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