Cooking D.I.Y.
27 de junio de 2012

Ingredientes

— 200 g de garbanzos cocidos (los míos eran de bote, y los 200 g son de peso escurrido)
— 1 cucharada pequeña rasa de pimentón (dulce o picante)
— 1 diente de ajo
— 3 cucharadas pequeñas de sésamo
— 2 cucharadas pequeñas de orégano
— 5 cucharadas grandes de aceite de oliva virgen extra
— Zumo de medio limón
— 1 puñado de cacahuetes pelados (opcional)
— Sal

 

Hummmmmmmmmmmmmmus

No sé muy bien cuántas emes lleva, así que le pongo todas las que me apetece. Crónica de un estudiante cuya concentración brilla por su ausencia: me levanto, salgo a correr, me entretengo en el ordenador mientras se me va un poco el sudor, me ducho, desayuno mientras leo el periódico, miro twitter, miro facebook, miro twitter de nuevo, encuentro algún artículo interesante que, por supuestísimo, leo y, por fin, a las 11 y pico, me pongo a interpretar. Sí, soy monotemático. Sí, pierdo el tiempo. Entre medias de un discurso y otro, puede ser que me venga una idea de qué cocinar para salirme un poco de la rutina interpreteril. Este no es el caso. ¿Habéis leído la lista de cosas que suelo hacer estos días? Meted “hago hummmmmmmmmmmmmmus” entre “me ducho” y “desayuno mientras leo el periódico”. He prescindido del tahini, una pasta de sésamo, porque no tenía. El sustituto han sido 3 cucharadas de sésamo entero. Como no me di cuenta de que el bote era en realidad una mezcla de sésamo normal, sésamo negro y sal gorda (hasta trae molinillo para hacer más chic las presentaciones de los platos), me tiré unos 20 minutos quitando granos de sal gorda con un cuchillo de untar mantequilla. La tarea tendrá todo el zen del mundo y alcanzarás el mayor nivel de nirvana ever, pero es un auténtico coñazo.

1 – Colamos los garbanzos y los enjuagamos bajo un chorro de agua fría. Los ponemos en el accesorio triturador de la batidora y añadimos el resto de ingredientes, a excepción de los cacahuetes.

2 – Trituramos hasta obtener una mezcla homogénea. Como tiene que estar cremosa, no ser cemento, podemos añadir un poco más de aceite de oliva o, incluso, un poco de agua para aligerarla. Este es el momento de probar y corregir de sal o cualquier otro ingrediente.

3 – Dependiendo del tipo de persona que seamos, nos gustará la mantequilla de cacahuete con tropezones o sin ellos. Si somos de los primeros, este es el momento de machacar los cacahuetes en un mortero y añadirlos al hummmmmmmmmmmmmmus. En caso contrario, vuelve al paso 1 e incorpóralos junto con el resto de ingredientes para que no haya trozos de cacahuete.

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