Cooking D.I.Y.
17 de diciembre de 2012

Ingredientes

(Para 4):

— 1/2 taza de copos de avena

— 1/2 taza de almendra molida

— 6 o 7 tiras de piel de naranja

— 1/2 rama de canela

— 7 cucharadas grandes de miel

— 1 cucharada pequeña de anís

— Agua

 

Horchata navideña

No hay mucho en común entre la Navidad vista a través de los ojos de un niño de 6 años y la vista por un adulto —¿se me puede considerar ya adulto? Miren que voy camino de los 24—. De pequeño, nada importa más que esa figura de Batman que has pedido, corretear todo el día con tus primos por su jardín, comer morcilla —a mi abuela le hacía una gracia enorme que yo pronunciara morsilla— y alucinar con la suerte que tienes por volver a España durante unos días. Ahora, por otro lado, existe un concepto diferente de la Navidad. No es tan mágica como antes, cierto, pero significa sentarme a una mesa llena de huevos rellenos, jamón o pateses varios, entre otras cosas. A pesar de los años, me sigue gustando atragantarme con las uvas cuando mi primo y yo, bastante cafres, nos las comemos a toda leche y nos entra la risa tonta. También es muy simpático ver a mi madre y a mi tía des-cua-ja-rin-gar-se con la botella de sidra que se toman entre las dos. Ahora que lo pienso, no hay nada malo con la Navidad actual. Miento, sí que lo hay, cualquier villancico que no esté cantado por Frank Sinatra o Dean Martin. Es algo que leí el otro día en Twitter, no crean que tengo tanto ingenio.

Por cierto, esta es una receta que me pidió Paula hace bastante tiempo. Aquí está la versión original.

1 – Calentamos tres tazas de agua en una olla. Cuando rompa a hervir, la retiramos del calor y agregamos la almendra molida y la avena. Lo dejamos reposar unas cuantas horas y, tras atemperarse, lo metemos en la nevera.

2 – En un cazo pequeño, calentamos una taza de agua hasta que hierva. En ese momento, añadimos la piel de naranja, la miel, el anís y la canela, y lo tenemos al calor durante 5 minutos. A continuación, lo dejamos reposar unas cuantas horas.

3 – Pasamos la horchata por una gasa para separar el líquido del sólido. Agregamos media taza de agua a los restos, removemos bien y volvemos a pasarlos por la gasa. Añadimos el sirope a la horchata y probamos el punto de dulzor. Como yo no tenía gasa, he usado un colador, así que se me han escapado unos cuantos trozos de almendra. No pasa nada, los tropezones dan bastante juego. That’s the  jingle bell rock.

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