Cooking D.I.Y.
01 de marzo de 2013

Ingredientes

(Para 2):

— 360 g de carne de jamón de caballo picada (320 g de carne + 40 g de grasa de caballo)

— 3 cucharadas pequeñas de salsa de soja

— 3 cucharadas pequeñas de salsa Worcestershire

— 1 cucharada pequeña de mostaza de Dijon

— 20 cebollinos

— Sal y pimienta

— Aceite de oliva virgen extra

 

Incluye

Carnes, Segundos,

Música

Les copains d'abord - George Brassens


Hamburguesa de caballo

Al igual que ayer, gato por liebre. O no. A tenor de todo lo que está sucediendo últimamente, es decir, mezclas de carnes encontradas en varios productos de supermercado, tiendas suecas de decoración que retiran sus albóndigas e indignación de la clientela, se apoderó de mí el alma de algún científico que siente la urgencia de recurrir a la parte más empírica de su disciplina y me lancé a comprar carne de jamón de potro. En un principio, tenía pensado hacer una especie de 21 días comiendo caballo, pero se me ocurrió que, posiblemente, mi cuerpo sufriría horribles consecuencias por alimentarme única y exclusivamente de carne. Por esa razón y porque solo iba a estar un par de días en Castellón, compré cantidad suficiente para hacerme dos hamburguesas. He de reconocer que ya había comido caballo con anterioridad, cuando fui a Cerdeña en 2010, y guardo un muy buen recuerdo de su sabor, así que no empezaba este experimento con un tembleque en las piernas y el miedo a escupir el primer bocado.

Aunque no soy muy dado a meterme en berenjenales, hoy lo haré. La carne de caballo per se no es mala, todo lo contrario. Lo que no me parece de recibo es que nos vendan una cosa y nos cuelen otra, que ya tenemos todos muchos pelos en la barbilla —y en otras partes del cuerpo más pudorosas, como las axilas— para que estemos con jueguecitos. Hala, os dejo, que me voy a Edimburgo y vuelvo el miércoles que viene. No sé si llegaré a publicar el lunes, pero prometo intentarlo. Ah, no, lo hago, o no lo hago, pero no lo intento. Yoda’s wisdom rules.

1 – Mezclamos en un bol la carne picada con el cebollino, la soja, la mostaza, el cebollino picado, sal, abundante pimienta y unas gotas de aceite de oliva virgen extra. Una vez que todos los ingredientes se hayan integrado, tapamos el bol con film transparente y lo metemos en la nevera durante un mínimo de una hora.

2 – Precalentamos bien una sartén a fuego medio.

3 – Sacamos el bol de la nevera y le damos forma a las hamburguesas con las manos. Añadimos unas gotas de aceite de oliva a la sartén precalentada y colocamos encima las dos acumulaciones de carne.

4 – A mí me gustan crudas por dentro, así que no las dejo más de 3 minutos por cada lado. Una vez hechas, las sacamos de la sartén, las dejamos reposar unos 3-4 minutos y las servimos acompañadas de lo que más nos guste. En mi caso, rúcula aliñada, cebolla sofrita con un chile verde, rodajas de tomate, bacón, queso de cabra de la zona y tiras de calabaza fritas con un toque de curry. Ahí es .

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