Cooking D.I.Y.
12 de noviembre de 2013

Ingredientes

(Para 3):

— 1 kg de sepia (en mi caso, eran 3 sepias) limpia

— 1 melsa

— 1 bolsa de tinta

— 1 cebolleta

— 2 tomates

— 1 pimiento rojo

— 1 pimiento verde de freír

— 1 hoja de laurel

— 100 ml de vino tinto

— 2 vasos de agua

— 1 onza de chocolate negro de 70 % de pureza

— Sal y pimienta

— Aceite de oliva virgen extra

 

Incluye

Guisos, Pescados y Mariscos, Prêt-à-porter, Segundos,

Música

Cochon Ville - Sébastien Tellier


Guiso de sepia, tinta y chocolate

Ayer salí de clase por la tarde, a eso de las 8. Hasta ahí, todo bien. Iba tan tranquilamente al gimnasio cuando recibí un mensaje de Marc en el que decía que ya tenía tres copias de los libros y que quedáramos por el centro para darnos la nuestra a Adrià y a mí. ¡Hostia! Sudores. Nervios. Creo que me he meado encima. «¿Han adelantado la Navidad o qué?» y esas cosas. A la mierda el gimnasio, ya iré mañana. Voy al súper y compro una botella de cava decente —lo cual significa que el precio supera el euro y está por debajo de los ocho—, esto hay que celebrarlo. Llego a casa, Hèctor y Marta se van y solo se queda Juanma. ¿Cava entre dos? ¿Por qué no? Llega María, completamente empapada porque acaba de salir de spinning, y se une al brindis. Me da un beso y se va. Juanma empieza a poner la mesa y calentar las albóndigas. Vuelve Hèctor. No ha marcado ningún gol, pero han vuelto a ganar por una burrada de ventaja del tipo 7-0 o algo así. Hoy no le grito eso de «¡Pichichi, pichichi!». Terminamos el cava y la cena. Sacamos chocolate y galletas Oreo de doble crema. Hèctor está HIPERACTIVO y Juanma tiene la teoría de que se debe a la cantidad de azúcar presente en las galletas. Por lo pronto, yo ya llevo tres. Ah, y dos onzas de chocolate. Empezamos a hablar de Alberto, nuestro otro compañero de piso. Juanma dice «Llevo sin ver a Alberto desde…» cuando el ruido de las llaves abriendo la puerta nos interrumpe y Alberto hace su entrada triunfal. Nos miramos con miedo. Demasiada coincidencia. Él se limita a sentarse un rato con nosotros y hablarnos de un compañero de clase un tanto raruno. Después, nos vamos a dormir. Yo me pongo mi pijama habitual —básicamente, pantalón y nada arriba porque después me despierto sudando— y me froto las manos ante la perspectiva de leer el libro. A pesar de conocérmelo de cabo a rabo, consigue engancharme y tenerme despierto hasta cerca de las tres de la mañana. Hoy me despierto resfriado y con mal cuerpo. Por supuesto, no voy al gimnasio. Este otoño descafeinado es una mierda.

P. D. Muchos me habéis preguntado por la fecha de lanzamiento del libro. Pues bien, es el 21 de noviembre.

1 – Picamos bien la cebolleta y el pimiento rojo y los ponemos a rehogar en un chorrito de aceite de oliva virgen extra en la olla rápida a fuego medio. Salpimentamos muy ligeramente y, tras unos 5 minutos, agregamos el pimiento verde picado y lo dejamos unos 15 minutos más o hasta que la verdura esté hecha y haya tomado color. 

2 – Agregamos el laurel y los tomates, cortados en cubos, y sofreímos 10 minutos más.

3 – Mojamos con el vino tinto y, una vez se haya evaporado el alcohol, incorporamos la sepia en trozos, la melsa disuelta en medio vaso de agua, otro vaso y medio de H2O, la onza de chocolate y la tinta.

4 – Tapamos la olla rápida, ponemos la posición 2 —o aquella en la que haya más presión—, subimos el fuego y, una vez empiece a soltar vapor, lo bajamos. Esperamos 18 minutos y, entonces, pasamos a la posición de liberación de vapor. Una vez que la válvula de seguridad se haya relajado, abrimos la olla.

5 – Pasamos los trozos de sepia junto con los del sofrito a un plato y ponemos el líquido al calor unos 10 minutos para que se concentre y gane un poco de textura. Hay que ir con cuidado para que no se nos pase y acabe quemándose. Por último, devolvemos la sepia y el sofrito a la olla. Ahora podemos servirlo o, lo que es mil veces mejor, dejarlo para el día siguiente.

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