Cooking D.I.Y.
26 de septiembre de 2012

Ingredientes

(Para 3):
— 150 g de garbanzos lechosos
— 70 g de acelgas
— 1 pastilla de caldo de pollo
— 1 lata de melva en escabeche
— 1 diente de ajo
— 1 hoja de laurel
— 1 cucharada pequeña de pimentón de la vera (ahumado, en mi caso)
— Sal y pimienta
— Aceite de oliva virgen extra

 

Garbanzos con melva en escabeche

Querida Mamá:

Quiero que sepas, en primer lugar, que soy muy feliz. Sé que siempre te preocupas de decirme que la felicidad es el camino, no la meta. Es una filosofía que intento aplicar a mi forma de vivir y creo que lo estoy consiguiendo. La vida por Castellón es sencilla: me levanto, voy a la universidad, compro alguna cosa que me haga falta, como, veo uno o dos capítulos de The Sopranos, hago las traducciones / tareas que me mandan, salgo a correr, me ducho, ceno, leo y me duermo. Nada fuera de lo corriente. También te alegrará saber que, aunque sea un poco independiente y me guste vivir solo (la emancipación llama a mi puerta), te echo mucho de menos. Espero que en Navidad vayamos a comernos un par de ostras al Mercado de Triana, que prepares el cordero asado con patatas y cebolla que tanto me gusta y que podamos juntarnos con los titos para dar buena cuenta de él en uno de esos banquetes acojonantes que organizamos cuyo colofón son las dos o tres botellas de sidra que nos ventilamos. También quiero que sepas que me preocupo por mi alimentación, tomo frutas, verduras, carnes y pescados (esas proteínas por las que tanto me insistes siempre). Suelo acompañar los platos de ensaladas sencillas pero muy ricas que aderezo, simplemente, con mostaza y aceite de oliva. Además, estoy seguro de que te pondrás muy contenta si te digo que como legumbres dos o tres veces por semana. Por cierto, muchísimas gracias por el paquete que me has mandado, me ha hecho una ilusión tremenda abrirlo y ver que habías metido una tableta de chocolate entre el pañuelo y la sábana.

Te mando muchos besos. Tu hijo, que te quiere.

Carlos.

(Carta de un hijo en la distancia a su madre)

1 – El día anterior a la preparación de los garbanzos, sumergimos estos en agua y los dejamos en remojo hasta el momento de hacer el potaje.

2 – En una olla, volcamos los garbanzos (con todo y el agua de remojo), pimentamos, añadimos una hora de laurel, un diente de ajo sin pelar, la pastilla de caldo y completamos con agua hasta que cubra los garbanzos unos 3 dedos. Encendemos el fuego y, cuando suba el hervor, lo bajamos para que este sea pausado.

3 – Pasada una hora y media, añadimos las acelgas y dejamos que cuezan 5 minutos.

4 – Calentamos 2 cucharadas grandes de aceite de oliva virgen extra y añadimos el pimentón para que se sofría. Retiramos inmediatamente la sartén del fuego y lo volcamos en la olla. Removemos para que se integre bien.

5 – Sacamos la hoja de laurel, añadimos la melva escurrida, probamos y corregimos de sal si es necesario. Listo. No ha sido para tanto, ¿no?

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