Cooking D.I.Y.
30 de enero de 2013

Ingredientes

Para 24 galletas:

— 175 g de copos avena

— 100 g de harina de trigo

— 8 g de impulsor (o levadura) químico

— 150 g de azúcar

— 125 g de mantequilla

— 6 granos de cardamomo (de los que hay dentro de la vaina)

— 1 cucharada pequeña de canela en polvo

— 100 g de nueces

— 10 higos secos

— Una pizca de sal

— 1 huevo

 

Galletas de avena, nueces e higos secos

Tenía pensado venir a hablar de lo mucho que me costaba aprobar matemáticas con 17 años, cuando no tenía más que cuatro pelos en la perilla. Iba a explicar que, tras sacar un seis en un examen de la asignatura, me sentía el rey del mundo. Quería enumerar las asignaturas de la carrera que más cuesta arriba se me han hecho. Todo eso para terminar contando que mi Everest actual son los postres. Qué chorrada, ¿no? ¿Tanta parafernalia para nada? Sí, me gusta exagerar, pero no puedo evitarlo. Cada vez que me enfrento a un postre, voy con la incertidumbre de si saldrá bueno, aceptable o malo. Ha habido de todo, sobre todo lo último. He hecho muffins del demonio que se agarraban a la garganta, chocolate derretido con demasiada sal, tartas de manzana crudas por debajo y más estropicios que no puedo —o quiero— recordar. Por suerte para mí, para el lector y, sobre todo, para aquel que vaya a poner en práctica la receta de hoy, estas galletas son un A+. Si no recuerdo mal, me inspiré vagamente en este vídeo, pero la memoria me la quiere jugar hoy y no lo tengo del todo claro. Eso sí, las cantidades las modifiqué un poco —danger!—, y sustituí las pasas por unos higos secos que con tanto amor me mandó mi madre en una caja que también traía una tableta de chocolate del bueno, nueces —las que les puse a estas galletas— y una bufanda hecha a mano. Chúpate esa mandarina, Catalina.

1 – Calentamos un cazo a fuego medio-bajo tostamos en él las nueces durante unos 10 minutos sin dejar que se quemen.

2 – Hidratamos los higos secos picados en agua caliente.

3 – Precalentamos el horno a 170º con calor arriba y abajo.

4 – En un bol, agregamos la mantequilla y el azúcar moreno —¡OLÉ!—, y las trabajamos hasta que se hayan integrado por completo. Si lo hacéis a mano, tendréis que tener un poco de paciencia. Incorporamos el cardamomo machacado y el huevo, y los mezclamos bien.

5 – Mezclamos en otro bol los ingredientes secos, es decir, la harina, la avena, la sal, la canela, las nueces y el impulsor químico. Añadimos esta mezcla poco a poco a la de los ingredientes húmedos y la vamos integrando. Por último, escurrimos bien los higos rehidratados y los incorporamos a la masa.

6 – En una bandeja apta para el horno, colocamos una hoja de papel vegetal y, encima de él, vamos poniendo cucharadas de la masa de galletas. A mí me han salido dos tandas de 12 galletas cada una. Las aplastamos —en mi caso, al máximo— con las manos ligeramente humedecidas. Metemos en la posición media del horno.

7 – Pasados 10 minutos, echamos un vistazo. Si se están tostando en exceso, colocamos un trozo de papel aluminio encima. A mí me han llevado 15 minutos, pero puede variar en función del horno. Las sacamos, las colocamos en una rejilla y horneamos la otra tanda. Como dice Ana, ¡chimpún!

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