Cooking D.I.Y.
08 de octubre de 2012

Ingredientes

(Para 1):
— 7 galeras
— 1 diente de ajo
— 1 ramita de romero
— Sal y pimienta
— Aceite de oliva virgen extra

 

Galeras a la plancha

Al poco de mudarme a mi nuevo piso de Castellón, Sergio —mi casero, un tío majísimo, lleno de vitalidad y muy jovial— me dijo que él y Clara, su pareja, disfrutan mucho los sábados cuando se van a un bar de por aquí a tomar galeras fritas. «¿Galeras fritas? ¿No se usaban solo para elaborar fondos?», le pregunto, muy extrañado. Me responde que no, también se pueden comer así y que, de hecho, están de muerte. Eso sí, hay que tener muchísimo cuidado porque los pinchos del caparazón los carga el diablo. El método correcto para comérselas es quitarles la cabeza y succionar por el tubo para extraer todo el sabor y chicha posibles. Yo, que soy un poco más bestia, me aventuré a abrirlas y no tuve mucho cuidado, por lo que me hice un par de heridas en la boca. Nada serio, pero sí que duelen bastante en el momento. Como veréis, he preferido hacerlas a la plancha en vez de fritas, más que nada para no gastar tanto aceite. Lo de añadirles romero fue un arrebato que me entró a última hora, a modo de «por si cuela». Colar, coló, sin duda. El toque se nota y es muy agradable. Supongo que tengo suerte de vivir en Levante porque se encuentran por dos duros en el mercado. ¿A vosotros os pasa lo mismo o son más caras?

1 – Calentamos una sartén a fuego medio-alto. Añadimos un chorrito de aceite de oliva virgen extra y el ajo, golpeado y cortado por la mitad.

2 – Cuando el aceite esté caliente, añadimos las galeras (de nuevo, muchísimo ojo al cogerlas con las manos), el romero y salpimentamos.

3 – Pasado un minuto, les damos la vuelta para que se hagan por el otro lado.

4 – Pasados otros dos minutos, las retiramos y las servimos.

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