Cooking D.I.Y.
19 de abril de 2013

Ingredientes

(Para 2):

— 200 g (5 puñados) de judías pintas

— 1/2 cebolla

— 2 dientes de ajo

— 1/2 cucharada pequeña de comino entero

— Sal

— Aceite de oliva virgen extra

 

Frijoles de la olla

«Huele a México» fue lo primero que se me vino a la cabeza cuando estaba terminando de hacer esta receta. De hecho, lo repetí para La santa (voluntad) y no paraba de decir lo mismo. En realidad, el sabor no era exactamente igual, pero por ahí iban los tiros. Me faltó añadirle la hoja de aguacate que, dicen, le da EL toque. No obstante, yo estaba contento. Cada cucharada era un recuerdo de mi infancia desenterrado que me hacía estremecerme de placer. No nos engañemos, no todo es comer ostras, blini, huevas de esturión y chuletas de ternera. Platos de este estilo son los que conforman la gastronomía de un país como México, no oldelpasos o burritos de fajitas hechas con sazonadores chungos. Ah, y como dicen en Punto MX —adonde todavía no he ido—, «No nachos, no Maná».

1 – Sumergimos los frijoles en agua y los dejamos en remojo 12 horas, de un día para otro.

2 – Los escurrimos y los pasamos a una olla junto con la media cebolla pelada, los dientes de ajo golpeados, el comino, un chorrito de aceite de oliva virgen extra, un poco de sal y agua hasta cubrirlos 3 dedos.

3 – Encendemos el fuego, tapamos la olla y, una vez que empiece a hervir, bajamos el calor para que la cocción sea pausada. Dejamos un par de horas.

4 – Pasado el tiempo, comprobamos el grado de dureza de los frijoles. Si no ofrecen resistencia, retiramos la olla del fuego, probamos y corregimos la sazón, y ya podemos servir. Si hay tortillas —de maíz— para acompañar, mucho mejor. Viva México, cabrones.

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