Cooking D.I.Y.
31 de mayo de 2013

Ingredientes

(Para 2):

— 6 espárragos blancos gruesos

— 2 dientes de ajo

— 1 guindilla cayena

— Sal y pimienta

— Aceite de oliva virgen extra

 

Incluye

Prêt-à-porter, Primeros, Vegetariano, Verduras,

Música

Myth - Beach House


Espárragos blancos sencillos

Ayer vi que al vinagre de los pepinillos que llevan en la nevera desde septiembre le ha salido moho por encima. Supongo que es una señal de que ya va siendo hora de tirarlos. Al final, han aguantado hasta el último suspiro. No es que me los haya ido comiendo desde que los probé al volver de Barcelona y me di cuenta de que sabían a rayos, todo lo contrario, simplemente me resisto a deshacerme de ellos por culpa de un «¿Y si…?» que nunca llega a cumplirse. Es más, hace poco compré otro bote de pepinillos algo más pequeños e infinitamente más buenos con los que acabé en menos de dos semanas. Sin embargo, esta tarde, tras limpiar todo el piso, tendré que hacer de tripas corazón —literalmente, el moho es algo que me da un asco tremendo— y darles chicharrón. Eso sí, se merecen irse con todos los honores, han sido más fieles que el bote de mayonesa que mandé al carajo en torno a marzo a cambio de uno nuevo por la repulsión que me causaba. Pero ellos no. Ellos, a pesar de haberse corrompido por las esporas que hay en el ambiente, han sido capaces de estar quietecitos en el fondo de la nevera sin molestar a nadie. O no. Posiblemente, soy tan flojo que no he podido —o querido, vete a saber— sacármelos de encima hasta ayer por la mañana, cuando me di cuenta del dichoso moho que flotaba en el vinagre.

P. D. El espárrago blanco crudo sabe a jícama, aunque deja un regustillo amargo en la boca que nada tiene que ver con la fruta en cuestión. Por ahí puedo —y pienso— sacar oro, aviso.

P. D. 2 Por si alguien se lo está preguntando, no, no le habría servido a nadie unos pepinillos que se hubieran llevado más de un mes en mi nevera.

1 – Lavamos los espárragos con agua y los secamos. Doblamos con las manos la parte inferior del tallo hasta que se rompa, lo pelamos de abajo arriba (sin llegar a la yema) y los cortamos longitudinalmente en tiras de no más de 3 mm de grosor.

2 – Precalentamos bien una sartén, añadimos un chorrito de aceite de oliva virgen extra y hacemos los espárragos ligeramente salados durante un par de minutos por cada lado. Retiramos y reservamos.

3 – En esa misma sartén, echamos un chorro de aceite de oliva virgen extra y doramos en él los ajos y la cayena. Por último, regamos los espárragos con este mojo y pimentamos generosamente. De nada.

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