Cooking D.I.Y.
29 de octubre de 2011

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Entrevista a El Mapache Feliz

Fotografía: La cocina del Mapache Feliz
¡Buenas! Hoy os traigo algo diferente. Hace un tiempo, me topé por casualidad con un blog de cocina llamado La cocina del mapache feliz. La verdad es que el nombre me llamó bastante la atención, por eso de tener como imagen a un mapachito gris bastante gracioso. Además, vi que su propuesta era más que interesante y, por si fuera poco, tenían bastantes entradas dedicadas a diferentes cervezas, así que me aficioné a dicho blog y empecé a seguirlo de forma asidua. Si tengo que ser sincero, no, todavía no he hecho ninguna de sus recetas, pero tengo visto un cerdo agridulce con piña que está muy claro que voy a hacer, ya que es una de mis mezclas favoritas.
Hacía ya unos días que le estaba dando vueltas a la idea de publicar aquí algunas entrevistas con otros bloggers (en su mayoría serán, seguramente, gastrobloggers), ya que en la variedad está el gusto (tirando de clichés), y creo que es muy interesante que la gente tenga acceso a diferentes puntos de vista respecto a la cocina. ¿Cómo empezó esta en concreto? Me puse en contacto con Fermín, le propuse mi idea y él, que es un cielo de mapache, accedió encantado, así que hoy os traigo la entrevista con los integrantes de La cocina del mapache feliz:

P: ¿Cuáles son los orígenes de El Mapache Feliz?
R:
Fran: Es una historia un poco larga que abarca mis últimos 15 años, así que los resumiré en unos estupendos “highlights”:
En mi época de tierno y joven estudiante seguía los programas de cocina que podía (Iñaki Oyarbide, Fernando Canales, Karlos Arguiñano, Bruno Oteiza…) y los disfrutaba con mi hermana (ahora cocinera profesional). Poco a poco empecé con mis experimentos de cocinero loco y a cocinar para mí. Llegado el momento, tuve que optar entre cocina y una carrera universitaria. Lamentablemente, elegí la carrera universitaria y me olvidé “más o menos” de la cocina.
Con los años, fui ocupándome cada vez más del tema de la cocina en casa al tiempo que intentaba terminar la carrera y trabajaba. A finales de 2010, decidí que una manera de resarcirme de aquella decisión era tener un blog en el que ir poniendo mis recetas (por las cuales me preguntaban mis compañeros de trabajo de vez en cuando). Finalmente, mientras todo el mundo celebraba el comienzo del año 2011, yo estaba en casa inaugurando el blog.
¿Y por qué el mapache feliz?
- Porque de dormir poco, tengo unas estupendas y permanentes ojeras y acabé autodenominándome “mapache”.
- Porque me encantó el “mapashito” de un vídeo llamado “El señor de los lerus”
- Porque dedicándose a la cocina el mapache iba a ser, por fin, feliz de verdad.
- Porque la palabra “mapache” es pegadiza y melodiosa. Creo que me podría pasar el día entero repitiéndola…

P: ¿De qué se encarga cada uno de sus miembros?
R:
Fermín Mapache: Yo me encargo de la ardua tarea de ser la imagen corporativa, mantener mi pelaje súper suave, mi rostro joven, mi sonrisa perfecta y, finalmente, de ser lo más entrañable posible para atraer al mayor número de personas. En eventos, hago acto de presencia para entablar relaciones sociales con las féminas humanas y superviso que los demás hagan bien su trabajo. Alguien tiene que hacer el trabajo duro, supongo…
Fran: Aparte de tener que aguantar el ego de Fermín, soy el fundador de El mapache feliz. Básicamente me encargo de la cocina, del blog, de Facebook (tanto La cocina del mapache feliz como el perfil de Fermín), de algo de diseño en general (tarjetas, trípticos y blog) y de ser la mente creativa en cuanto a recetas. También, de vez en cuando, saco todo mi encanto y hago relaciones sociales.
Lorena: La que aguanta los egos de los dos de arriba soy yo, y no es trabajo fácil. Me encargo de pararles los pies a su imaginación justo antes de que se estrellen, pero en general les dejo volar. Oficialmente, me encargo de los vídeos (en aquellos orígenes en los que íbamos a ser un videoblog), de vez en cuando de las fotos y el diseño y llevo las redes de twitter y google +. Soy algo así como la community manager, pero de andar por casa. Les busco concursos, les creo nuevas relaciones… un poco de todo. ¡Ah, y lo más importante! Alguien tendrá que probar sus… “experimentos”.

P: ¿Tuvisteis tuppers de mamá (los típicos tuppers con comida que toda madre le da a su hijo con comida, por ejemplo, cuando el hijo es estudiante y se va a vivir a otra ciudad)?
R:
Fermín Mapache: Yo nunca fui estudiante y mi madre me tuvo que echar de la madriguera con espátula y agua caliente, así que disfruté de sus guisos directamente de la cuchara de palo…
Fran: Por falta de tiempo mi madre cocinaba más bien poco, así que cuando yo empecé, la desbanqué de su posición de “facedora de tuppers” y empecé a hacerme los míos propios. En conclusión…no :P
Lorena: No sé por qué la pregunta está en pasado. Durante mis años de estudiante me salvaron la vida y, a día de hoy, la tortilla de mamá o de papá (se turnan) es obligatoria en cada visita. Si puedo, me llevo unas albóndigas, que las hace como nadie, o unos garbanzos, ahora que ya no les tengo manía.

P: ¿Cuáles serían vuestros tuppers ideales?
R:
Fermín Mapache: Duermo en una cajita acolchada de terciopelo. Siempre como en plato de pizarra con cubertería de oro y jamás comería en algo de tan poco nivel como un envase de plástico :P
Para los humanos, mi tupper favorito sería algo de comida divertida, diferente y original, sin olvidarnos de que sea sano y más o menos equilibrado. Si tienes que comer de tupper, es porque no comes en casa y tu vida no es lo suficientemente feliz, así que al menos… que te haga olvidar esa situación.
Fran: Me adhiero a la respuesta de Fermín, pero añado un “que lleve lo que llevaría un menú normal, pero todo junto”. Conseguir mezclar dos platos en uno y que valga es todo un arte y un reto que me encanta. Al final, lo que intento cada día es llevarme un pedacito de mi casa a la oficina.
Lorena: Por suerte o por desgracia, he dejado de tener que hacerme tuppers para el trabajo, pero como bien dice Fran, un plato en el que puedas mezclar todo. Algo que no manche (aun recuerdo una jornada de 12 horas oliendo a espinacas porque se había volcado en el metro…) y sea fácil de transportar, por eso el solo un tupper.

P: Dime una receta rápida, que puedas hacer en unos 10 minutos como máximo
R:
Fermín Mapache: Un pollo cortado en dados, rebozado en maizena y sésamo, frito en el wok (o, en su defecto, en sartén) y con una salsa de mostaza a la antigua y miel de romero. Exquisito.
Fran: Yo de siempre he sido muy de cenar tortillas en bocata, así que apostaría por algo simple como un bocadillo de tortilla de bonito y gambas, con un “topping” (dicho en inglés mola más) de gulas con ajo y un chorrito final de aceite (o mayonesa con perejil, para hacer un buen all-i-olí).
Lorena: ¿En 10 minutos? Mmmm… Sandwich de jamón y queso al huevo. Untamos queso en el pan de molde, una loncha de jamón york y una de queso, y empanamos en huevo y leche… a la sartén, y listo

P: Dime tu especialidad en la cocina, Fermín, y, si puedes, dame un link para acceder a ella
R:
Fermín Mapache: Una de mis especialidades es la comida de inspiración asiática. En cualquier caso, mi especialidad fundamental es experimentar al mismo tiempo que hago “cocina de arrastre”, es decir: abrir el frigorífico y los armarios…y arrastrar su contenido a la cazuela.
Como exponente de mis dos especialidades, os dejo esta inspiración. Porque a veces de lo más simple puedes sacar lo más genial.

P: ¿Podríais dar unos cuantos consejos a la hora de cocinar para los estudiantes que no viven en la casa familiar?
R:
Fermín Mapache y Fran: Lo primero que no sean vagos y que inviertan parte de su tiempo y dinero en comer en lugar de beber y salir de fiesta. El alcohol, las pizzas y hamburguesas están muy ricas, pero dudo que haya cuerpo que aguante eso muy a menudo. A partir de ahí, leer recetas, asimilarlas y en base a ellas intentar experimentar, no cerrarse a nada, hacer cosas originales y creativas y sobre todo, volverse loco de vez en cuando, que es cuando mejores (y peores) cosas salen.
Lorena: Mis años de estudiantes fueron los que me descubrieron la cocina. El dinero de papá no se podía estirar más, así que hay que buscarse las habas. Lo mejor es ir aprendiendo de tu madre, de tus compañeros de piso… En mi primer año aprendí yo a hacer unas buenas patatas a la riojana, el pisto de mi madre, unas empanadillas de atún… Las posibilidades son infinitas. Si cocinas lo que te gusta comer, es mucho más fácil, y a partir de ahí, buscar mejoras para los platos de siempre… le acabas pillando el truco y es un vicio.

P: ¿Cuáles son, respectivamente, vuestro primer plato, plato principal y postre favoritos?
R:
Fermín Mapache:
Primer plato: Una buena ensalada con frutos del mar
Plato principal: Un calzone, me vuelven loco…
Postre: Frutas exóticas en batido, helado o similar
Fran:
Primer plato: Unos fideos chinos con shiitakes y salsa de soja-worcestershire-jengibre
Plato principal: Pollo azul con piña
Postre: Tarta de queso con frutas del bosque
Lorena:
Primer plato: Arroz a la cubana con su huevo y su tomatito
Plato principal: Albóndigas caseras
Postre: Cuajada con miel

Pregunta de Irene: ¿Dónde comprasteis ese peluche tan bonito?
R: En El Corte Inglés, en la sección infantil junto a una de las cajas, pero que Fermín no se entere…

Pregunta de Patri: ¿Cocináis dependiendo del estado de ánimo?
R:
Fermín y Fran:
Los estados de ánimo afectan a la gente en todo lo que se hace, y nosotros no somos una excepción. Cuando estamos deprimidos intentamos ir a lo fácil y seguro, porque la experiencia nos dice que los experimentos esos días suelen fracasar. En cambio, los días de felicidad son los más propicios para desarrollar nuestra cocina: estamos más atentos, más abiertos a las experiencias y más en comunión con el universo. No hay cosa que más nos guste que cerrar los ojos, poner la música a todo volumen y cocinar a base de olfato. Otra cosa es que cuando estamos tristones, nos apetezca irnos a la cocina a distraernos y levantarnos el ánimo…
Lorena:
Para ponerse a cocinar, hay que tener ganas. Hacerlo a desgana suele ser un desastre. Yo he encontrado en la cocina un modo de relajarme, así que en los momentos de más estress de mi vida, me encierro tras los fogones, y que sea lo que dios quiera. Suele salir bien, si no no me relajaría. Por eso en esos momentos lo mejor es no experimentar demasiado. Eso sí, que nadie me toque los fogones cuando yo estoy en la cocina, es un momento de reflexión y nadie como tú mism@…. Cocinar para otros, y que a la gente le guste lo que haces, es un motivo de alegría.

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