Cooking D.I.Y.
22 de mayo de 2013

Ingredientes

(Para 2):

— 1 tomate bueno y maduro

— 1 rebanada de pan negro alemán

— 1/2 aguacate mediano o 1 pequeño

— 10 aceitunas negras

— 4 sardinas en aceite

— 1 cucharada pequeña de mostaza

— Sal y pimienta

— 1 parte de vinagre de Jerez

— 3 partes de aceite de oliva virgen extra

 

Ensalada de tomate, aguacate y sardinas

Tengo varios recuerdos de mi infancia en México. Uno de ellos es la repulsión infinita que me causaba el aguacate. Posiblemente, se debía más a la textura que al sabor, puesto que nunca he llegado a apreciarlo del todo. De pequeño, como decía, no podía llevármelo a la boca sin que me entraran ganas de vaciar mi interior. De mayor, los pocos ejemplares que he comido eran bastante insípidos, aunque reconozco que había potencial en ellos. Lo importante es, mamá, que tu hijo ha superado su animadversión por judías blancas, espárragos blancos —no, no le tengo fobia al color en cuestión—, aguacates y lentejas. El siguiente paso es el hígado, pero no nos precipitemos. Hace bastante tiempo, Ibán Yarza me habló de un pan de centeno elaborado con masa madre que venden en cierto supermercado. A lo mejor ya he contado esta historia antes, no lo sé con seguridad. El caso es que me he aficionado tanto que no hago otra cosa que comprar de ese u otro tipo, ya que lo único que encuentro en las panaderías castellonenses que conozco es una masa flácida y falta de sabor. Este, en cambio, es rico, denso y aromático, una maravilla. Cada bocado es un pasito hacia Wiesbaden. A estas alturas, debo de estar cerca de Lyon, pues ya me he echado unos cuantos paquetes al coleto.

P. D. Muerte al pan de mierda.

P. D. 2 Las ensaladas con pan son AMOR. La pena es que no encontrara mis adorados arenques en conserva Bismarck.

1 – Abrimos las sardinas por la mitad y les retiramos la espina. Después, separamos con delicadeza cada mitad en dos y reservamos.

2 – Deshuesamos las aceitunas, las picamos bien y las pasamos a un bol, al que añadimos el aceite, el vinagre y la mostaza, y removemos bien hasta emulsionar para hacer la vinagreta. Las cantidades varían según las preferencias de cada uno, pero yo suelo poner tres partes de aceite por una de vinagre y me gusta que quede bastante líquida.

3 – Retiramos el pedúnculo del tomate, lo cortamos en trozos y lo pasamos a una fuente.

4 – Cortamos a lo largo el aguacate por la mitad, giramos ambas mitades en sentidos opuestos y las separamos. Asestamos un golpe fuerte con el filo del cuchillo al hueso del aguacate, lo giramos y lo separamos de la pulpa. Sacamos la pulpa con ayuda de una cuchara, la cortamos en trozos de unos 2 mm de grosor, la pasamos a la fuente y, por último, salpimentamos.

5 – Añadimos a la fuente las sardinas y el pan desmenuzado con las manos. Aliñamos y servimos inmediatamente.

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