Cooking D.I.Y.
10 de febrero de 2014

Ingredientes

(Para 2):

— 1 lata de bonito en aceite de oliva

— 1 lata de navajas al natural

— 1 lata de berberechos al natural

— 1/2 pimiento morrón asado

— 8 boquerones en vinagre

— 8 anchoas en aceite de oliva

— 12 aceitunas rellenas de anchoas

— Salsa Espinaler al gusto

— Salsa Tabasco al gusto

— Perejil fresco

— Aceite de oliva virgen extra

 

Para acompañar:

— Pan tostado con tomate

— Regañás

— Patatas fritas DE LAS BUENAS

 

 

El variat de Bodega Quimet

 

Envidia sucia, cochina, guarra e insana. Envidia poco saludable, de mierda y asquerosa. Envidia que corre por mis venas como la Espinaler por las virutas de bonito. Envidia que se amontona dentro de mí como las aceitunas. Envidia de mala calidad, terrosa, molesta y chiclosa, como los berberechos. Envidia estúpida e irracional, como mi ansia por ensartar todos los ingredientes del variat entre las púas del tenedor. Envidia reposada y lógica, o no, porque la envidia es todo lo contrario. Envidia puntiaguda, ácida y afilada, como la espina de la anchoa que pasa desapercibida. Envidia corrosiva, como el vinagre de los boquerones, porque hay gente que abre cuatro latas y se monta un festín del copón, y eso es algo que yo quiero aprender. Envidia repetitiva, como los trocitos de ajo crudo, porque me pasa en cada restaurante al que voy. Envidia insólita, como la sorpresa del paladar al notar el gusto de pimiento asado, porque llega casi sin hacer ruido y no se va hasta que no le da la gana.  ¿Todavía me preguntas si soy un envidioso?

 

1 – Abrimos todas las latas, las escurrimos y nos deshacemos de todos los líquidos (menos 3-4 cucharadas grandes del agua de los berberechos).

2 – Cortamos el pimiento asado en tiras.

3 – Mezclamos el contenido de las latas junto con el jugo de los berberechos reservados, un chorrito de aceite de oliva virgen extra, unas gotas de Tabasco y la salsa Espinaler. El punto es bastante personal, pero a mí me gusta que se note este último ingrediente, así que no me corto mucho, precisamente.

4 – Para montar el plato, nada más sencillo que servir la mezcla en un plato y, dependiendo de su tamaño, servir las patatas, las regañas o el pan con tomate —o todo, para qué engañarnos— al lado o en un plato diferente. Por último, decoramos con unas hojas de perejil fresco y ya estamos listos para ir abriendo el vermut —cerveza y vino también caben aquí—.

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