Cooking D.I.Y.
12 de diciembre de 2012

Ingredientes

— 3 cucharadas grandes de mantequilla a temperatura ambiente

— 8 cucharadas grandes de harina de trigo

— 2 cucharadas grandes de miel

— 2 cucharadas grandes de avena

— 1 puñado de cacahuetes tostados pelados

— 1 puñado de uvas pasas

— 1 cucharada pequeña de jengibre rallado

— 1 cucharada grande de piel de naranja rallada

— 1/2 cucharada pequeña de canela en polvo

— 1/2 cucharada pequeña de levadura Royal

 

El cadáver exquisito con salsa entra

Nos gusta la rutina hasta que nos aburre. Por eso, nos hemos vuelto a pintar la cara y hemos traído a una invitada de lujo para participar en esta locura. Las dudas me recorren el espinazo. ¿Habrá elegido dulce o salado? Acordamos dejar esa opción a elección de cada uno, así que me tiene en ascuas. Sus tres balas fueron canela, pasas y jengibre. Las mías, naranja, cacahuetes y miel. La idea es preparar una receta con esos 6 ingredientes. Su nombre, por cierto, es Linda. Su blog, La letra con salsa entra. Allí, encontrarán alimentos para el alma, cine del bueno, música aun mejor y, por supuesto, muchísimo amor por las cosas bien hechas. Desde el primer momento, sabía que debía proponerle colaborar, porque tenía el pálpito de que su aportación no solo sería interesante, sino que también sería sublime. Dense un paseo por él, no se arrepentirán. A mí consiguió ganarme para su causa con un post en el que habla de The Tallest Man On Earth, así que estoy seguro de que cada uno encontrará su entrada predilecta. Shame on me por no haberla conocido mucho antes. Si quieren consultar su versión del cadáver, nada más sencillo que pinchar aquí.

A todo esto, al César lo que es del César. La receta está inspirada por una que publicó recientemente Paula, una de las personas más majas con las que me he topado en este mundo de comida transformada en píxeles. Eso sí, donde sus galletas son delgadas, perfectas y crujientes, las mías son gruesas, amorfas y se deshacen con facilidad. No obstante, me permitiré el lujo de darles un consejo: déjense guiar por su paladar, no por sus ojos, disfrutarán incontables veces más.

Para terminar, es posible que alguno se pregunte de dónde proviene el nombre. La idea de usarlo fue de Adrià, pero les invito a que investiguen la referencia en internet, enciclopedias, fuentes fiables o cualquier recurso que les venga en gana. El juego tiene bemoles.

1 – Tostamos la avena en un cazo a fuego medio. Hay que tener cuidado de que no se queme.

2 – En un bol, mezclamos la mantequilla con la piel de naranja, la miel y el jengibre (una buena manera de rallarlo es hacerlo entre los dientes de un tenedor, ¡y no es coña!). Añadimos los cacahuetes, que habremos machacado ligeramente, las pasas, la harina, una pizca de sal, la avena tostada y la levadura Royal. Trabajamos bien hasta obtener una masa homogénea, tapamos con film transparente y lo dejamos reposar en la nevera un par de horas.

3 – Precalentamos el horno a 190º C con calor arriba y abajo.

4 – Para darle forma a las galletas, podemos usar directamente las manos o, por otro lado, hacer un rollo con la masa envuelta en film transparente y cortar discos de aproximadamente medio centímetro, que ha sido mi elección. Colocamos una lámina de papel vegetal sobre la rejilla del horno y, a continuación, disponemos las galletas sobre él. Si queremos, podemos espolvorear un poco más de avena por encima.

5 – Ponemos la bandeja en la segunda posición del horno —empezando a contar por debajo— y horneamos durante unos 12 minutos, hasta que empiecen a tomar color. Es recomendable taparlas con papel aluminio los últimos dos minutos para evitar que se tuesten demasiado.

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