Cooking D.I.Y.

Croissants

Gijón en agosto. Humedad, aunque no tanta como en Barcelona o en Castellón. Voy con una mochila, pantalones largos y un hambre atroz en el cuerpo porque el desayuno del hotel ha sido francamente malo. La mayoría de las naranjas estaban mohosas y el pan de molde era de paquete. Sí, espero demasiado de la gente, ¿qué le vamos a hacer? Por suerte, mi madre se ha encargado de buscar sitios buenos en los que mover el bigote. Uno de ellos es Pomme Sucre (c/ de la Libertad, 26), donde ofrecen —dicen— los mejores croissants de toda la ciudad. Yo, que hice el bachillerato de ciencias y mamé —aparte— del empirismo inglés, siento la necesidad de ir al sitio para comprobar si tal afirmación es cierta.

Damos vueltas sin parar. Somos guiris del siglo XXI, de esos que llevan el mapa del mundo con GPS metido en un dispositivo portátil de tamaño ligeramente superior al de la palma de la mano, una cámara digital de bastantes megapíxeles y capacidad infinita, un libro electrónico y demás maravillas de la época que nos ha tocado vivir. Sin embargo, a pesar de todos los avances, seguimos perdiéndonos, ya sea porque nuestra capacidad para situarnos en el mapa es nefasta o porque el móvil ha indicado mal la localización de la cafetería. Al final, no obstante, conseguimos llegar. El hambre es la mejor orientación que existe.

A pesar de que se equivocan con mi té, está delicioso. Quería Earl Grey y me han traído en su lugar una infusión de sabor bastante afrutado y dulzón, pero no pienso quejarme. Al menos, hoy no. Acompañando las bebidas viene un croissant —o cruasán, o curasán, o bollo con cuernos, el nombre importa poco— que le hemos dicho a la chica de la barra que nos ponga. Al principio, solo notamos el hojaldre con mantequilla, pero más adelante vemos que está relleno de una crema de almendras deliciosa. El conjunto es tan bueno que me parece un sacrilegio mojarlo en el té, pero lo acabo haciendo para quitarme el gusanillo.

Pedimos la poderosa, paga mi madre —no me deja que la invite ni a chicles— unos 5 euros y nos vamos tal y como hemos venido: por la puerta. Hola, Gijón, ahora toca visitarte.

Últimos comentarios

  • No hay tweets

Contactar

Top