Cooking D.I.Y.
27 de junio de 2014

Ingredientes

(Para 3):

— 3 pepinos

— 15 hojas de menta (al gusto)

— 250 g de yogur natural de calidad

— 1 diente de ajo

— 60 g de miga de pan

— 125 ml de aceite de oliva (al gusto, en realidad)

— 50 ml de vinagre (al gusto, en realidad)

— Sal y pimienta

— Agua (opcional)

 

Crema de pepino, menta y yogur

Soy poco andaluz.

Reniego de la Semana Santa y de la Feria, pues la primera me parece un gol por la escuadra que la religión nos ha metido —y no me vale la excusa de que es arte, que ese argumento está más visto que Bertín Osborne— y la segunda me aburre soberanamente. Reniego de Sevilla, que me ha visto crecer a lo largo de diecisiete años y de la cual salí huyendo tan pronto como vi la oportunidad. Reniego de mi acento, ya que no me parece nada del otro mundo y, casualidades de la vida, se ha ido con una facilidad pasmosa. Reniego de mi sentimiento andaluz, que brilla por su ausencia, al igual que el español o el europeo. Ya lo decía Federico Lupi en Martín (Hache), la patria no es la tierra sino la gente que dejas en ella. Yo añado, humildemente, que también es la comida. Reniego de Sevilla, pero no del pescaíto, las papas con chocos, el piripi —uno de los mejores montaditos que este paladar ha catado— o las sopas frías de verano. Ahí no hay nadie que me gane.

P. D. Esta sopa no es la que comí en casa de Mònica, pero quita el gusanillo con muchísima dignidad.

1 – Lavamos y pelamos los pepinos con cuidado de dejarles un poco de la piel. A continuación, los cortamos en rodajas, los salamos y los dejamos perder el agua de vegetación durante una media hora.

2 – Lavamos los pepinos para retirarles la sal y los metemos en la batidora. Añadimos el yogur, las hojas de menta lavadas y la miga de pan remojada en agua, el aceite, el vinagre, un golpe de sal y otro de pimienta. Trituramos y comprobamos la consistencia. Si lo queremos más líquido, añadimos un poco de agua y volvemos a triturar.

3 – Probamos y ajustamos los sabores en caso de que sea necesario. Pasamos la crema a una jarra y la metemos en la nevera hasta que esté bien fría.

4 – Servimos en tres cuencos con un poco de yogur por encima y un chorreón de aceite de oliva virgen extra.

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