Cooking D.I.Y.
23 de octubre de 2013

Ingredientes

— 1,8 kg de tomate maduro

—  hojas de albahaca

— 150 ml de ginebra

— 3/4 de taza de azúcar blanquilla

— Pimienta

— Aceite de oliva virgen extra

 

Confitura de tomate y albahaca

Cualquiera que quiera entenderme —y no sé muy bien por qué alguien tendría razones para hacerlo—, ha de saber dos cosas de antemano. La primera es que hace unos años, tras ver un episodio especialmente bueno de Me llamo Earl, decidí que todas mis mascotas se llamarían Pancho. La segunda es que se me da FATAL cuidar plantas. Esto último lo comprobé de primera mano en Manchester, durante la Erasmus, el jamón de cerdo y blablablá. El caso es que hace unos cuantos meses, animado por la nueva vida, el ímpetu del novato y, sobre todo, los mosquitos, decidí tirar de remedios tradicionales —y alegrar el cuarto, todo sea dicho— y compré una planta de albahaca que llamé Pancho VII —a ver quién es capaz de adivinar lo que pasó con los seis Panchos anteriores—. La pobre duró un mes. Más tarde, en septiembre, compré dos con la idea de regalarle una a María y quedarme yo la otra. Como no quería bautizar dos Panchos, se me ocurrió dividir y llamar Pan a una y Cho a la otra. Hoy, mes y pico después, Pan no existe y Cho intenta sacar adelante las tres últimas ramichuelas que le quedan. De Pancho IX, la salvia, hablaré otro día. Eso sí, puedo adelantar que cayó en combate.

P. D. Toda la albahaca utilizada en esta receta salió de Pancho VII. Creo.

P. D. 2 Ahora tengo la duda de si la compré La Boquería y dejé al pobre Pancho VII intacto.

P. D. 3 No es por dar la murga, pero ya podéis reservar la edición especial de nuestro libro, que sale a la venta el 21 de noviembre.

1 – Realizamos un corte en forma de cruz en la punta de los tomates y les retiramos el pedúnculo. Los escaldamos en agua hirviendo hasta que la piel se les retire con facilidad y los pasamos a agua fría. En ese momento, los cortamos en octavos.

2 – Calentamos 250 ml de agua en un cazo y la infusionamos con la albahaca.

3 – En una olla grande, volcamos los tomates, la ginebra y el azúcar, y esperamos a que rompa a hervir. En ese momento, añadimos el agua y dejamos cocer suavemente durante unas 3 horas, hasta que su consistencia sea la de una confitura. Durante ese tiempo, removemos ocasionalmente y nos aseguramos de que no se pega al fondo de la olla ni se quema.

4 – Pasamos la confitura a un recipiente y esperamos a que se enfríe. A la hora de servir, rematamos con un golpe de pimienta y un hilo de aceite de oliva virgen extra.

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