Cooking D.I.Y.
14 de abril de 2012

Ingredientes

(Para 2):
300 g de carne de aguja, de ternera, picada
5 cucharadas grandes de cerveza
1 cucharada grande de salsa Worcestershire
4 lonchas de bacon
2 lonchas de queso de tetilla
1 cucharada pequeña de sal gorda
1 cucharada grande de pimienta molida
2 bollos para hamburguesa

Para la ensalada:
15 puntas de espárragos verdes
15 judías verdes
1 champiñón
1/2 calabacín
1 rama pequeña de apio
3 anchoas
1 puñado pequeño de parmesano rallado
5 cucharadas grandes de aceite de oliva
2 cucharadas grandes de zumo de limón
1 cucharada pequeña de salsa Worcestershire
1/2 cucharada pequeña de mostaza a la antigua

Cómo desdemonizar la hamburguesa, parte 2

Mi visita a Burguett me hizo darle vueltas a unos cuantos temas que me rondaban la cabeza. El primero, el más inmediato, es el de la devaluación de la hamburguesa. ¿A qué se debe? A establecimientos de comida rápida que no respetan ni al producto ni al cliente y, por eso, ofrecen esa porquería de hamburguesas. Si les importara lo más mínimo la satisfacción del cliente, tendrían otro tipo de comida. Y lo siento mucho, pero no me creo ni por un momento que el pedazo de alpargata que te colocan entre ¿pan? y ¿pan? sea ternera o, al menos, no de la misma calidad que la que consigues, sin ir más lejos, en una carnicería de barrio. En el blog de Gipsy Chef hay una entrada con un vídeo en el que analiza la McIbérica (creo que se llamaba así). Atentos al trozo de “jamón”.

Todo esto me lleva a la siguiente pregunta: ¿Qué nos empuja a ir a este tipo de sitios? Supongo que el hecho de comer más cantidad por un poco menos de dinero. La cuestión es: ¿tanto nos supone pagar esos 3 o 4 euros de diferencia? Creo que hay un problema bastante extendido, y es que se le da prioridad a la cantidad por encima de la calidad. Nos empeñamos muchas veces en llenar la panza, sea como sea, sin importarnos lo más mínimo si lo que comemos es bueno o no. No pretendo meterme en aspectos higiénicos de la carne de estos sitios de comida rápida, simplemente hablo como comensal. Como veo que me estoy extendiendo en exceso, solo quiero dejar tres conclusiones: aquí encontraréis una entrada sobre el mismo tema, pero centrada en la cesta de la compra; yo seguiré pagando un poco más por comer mejor, lo tengo clarísimo; y, para terminar, os dejo con una estupenda hamburguesa para ir desmcdonaldizándoos.

Por cierto, no os asustéis por la longitud de esta receta. Realmente, es un dos en uno, ya que prepararéis una hamburguesa y una ensalada césar de crudités. Ánimo y ¡a por ella!

1 – Marinamos la carne con sal, pimienta, la salsa Worcestershire y la cerveza. La dejamos unas cuantas horas, aunque es mejor si está de un día para otro. Una hora antes de hacerlas, sacamos la carne de la nevera, le damos forma (las mías eran bastante gruesas, de unos 2 centímetros) y las volvemos a meter en el frigorífico hasta el momento de hacerlas a la plancha.

2 – En una olla con un fondo de agua, hacemos al vapor durante 10 minutos las judías verdes enteras, habiéndoles quitado las puntas. Si no tenéis la cesta para vapor, podéis cocerlas durante 15 minutos en agua con sal. Además, en una sartén a fuego medio-fuerte con un chorro de aceite de oliva, hacemos las puntas de espárragos durante 4 minutos. La idea es que queden crujientes por dentro.

3 – Limpiamos los champiñones con agua y una servilleta para eliminar cualquier impureza y los laminamos. Además, sacamos tiras de calabacín con ayuda de un pelador y cortamos el apio en trozos pequeños. Ponemos todas las verduras en un bol y añadimos unas gotas de zumo de limón para evitar que se oxiden.

4 – Para hacer el aliño césar, trituramos las anchoas en un mortero, añadimos el zumo de limón, la mostaza, el aceite, el parmesano y la salsa Worcestershire y lo mezclamos bien hasta que ligue. Probamos, corregimos hasta que esté a nuestro gusto y aderezamos las verduras.

5 – Para terminar, hacemos las hamburguesas en una sartén antiadherente a fuego medio-fuerte con un chorrito de aceite de oliva. La carne tiene que estar unos 4 minutos por cada lado para que el centro esté un poco rosado. No las toquéis en exceso ni las mareéis, solo conseguiréis que se resequen. Para terminar, las sacáis y las montáis sobre un bollo de pan. Acompañadlas con lo que más os guste. En mi caso, una cama de espinacas y, por encima, una loncha de queso de tetilla y dos de bacon a la plancha, aparte de la ensalada césar de crudités.

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