Cooking D.I.Y.
07 de febrero de 2014

Ingredientes

(Para 2):

— 500 g de chirlas frescas

— 1 rebanada de pan

— 2 dientes de ajo

— 1 guindilla cayena

— 150 ml de vino blanco

— 2 puñados de perejil fresco picado (opcional)

— Aceite de oliva virgen extra

 

Incluye

Entrantes, Ocasiones especiales, Pescados y Mariscos,

Música

Odd Look - Kavinsky & The Weeknd


Chirlas al ajillo

La dicha humana no está en comprarse un deportivo, otra cazadora de cuero, un móvil nuevo o un palacete en Pedralbes. La dicha humana está en el clic que se oye al abrir una lata de mejillones en escabeche, en el crujir de las regañás al triturarlas con los dientes sin ningún tipo de compasión, en la cerveza que te tomas con tu compañero de piso mientras preparas la comida o en el trozo de parmesano que le robas al plato de pasta para engullirlo a pelo. La dicha humana está en en la cara de mala leche del señor Fredricksen —que mi madre dice que se parece a Spencer Tracy—, en el gorro rojo de Steve Zissou o en un personaje humano de color amarillo y cuatro dedos en lugar de cinco. La dicha está en comer mejor —no más—, en salir de casa a las cinco de la tarde y volver a las siete de la mañana del día siguiente preguntándote todavía qué leches ha pasado durante las catorce horas anteriores y a qué se debe el dolor de cabeza, y en beber horchata. Horchata natural, claro, nada de porquerías envasadas.

1 – Un par de horas antes de cocinar las chirlas, las ponemos en un bol amplio con agua y un poco de sal para que suelten la arena. A nadie le gusta masticarla. O sí, pero yo no soy uno de esos.

2 – Escurrimos las almejas, desechamos aquellas que estén muertas y las reservamos.

3 – Calentamos una sartén a fuego medio-alto con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y sofreímos los ajos laminados junto con la cayena. Una vez hayan tomado color, agregamos las chirlas y un chorro generoso de vino blanco. Tapamos la sartén y esperamos a que se abran las chirlas —no deberían tardar más de un minuto—. Mientras tanto, tostamos la rebanada de pan.

4 – Servimos las chirlas en un plato —obviamente, volvemos a hacer criba con aquellas que estén muertas, es decir, que no se hayan abierto—, dejamos un hueco en medio y colocamos el pan tostado para que se empape bien de la salsa. Podemos espolvorear un poco de perejil por encima. Repito: podemos.

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