Cooking D.I.Y.
08 de febrero de 2013

Ingredientes

(Para 6):

— 3 huevos

— 125 g de mascarpone

— 1 medida de vaso de yogur de aceite de oliva virgen extra

— 1 medida y media de azúcar

— 3 medidas de harina de repostería

— 1 sobre de levadura química Royal

— 1 remolacha cocida

— 2 cucharadas grandes de jengibre fresco picado

— 16 nueces peladas

 

Para la salsa:

— 175 g de mascarpone

— 80 g de chocolate (en mi caso, de un 75% de pureza)

— 40 g de mantequilla

— 1 cucharada pequeña de azúcar

— 1 cucharada grande de leche

— 1/4 de cucharada pequeña de wasabi

 

Cadáver exquisito se come el mundo

En un principio, visualicé este proyecto como un mero pasatiempo, nada más que otra manera de divertirme en la cocina. No obstante, cuando Doc sacó a relucir la palabra duelo, me di cuenta de que todo estaba perdido y ya no podría tomármelo de otra manera. No sé muy bien cómo llegué a dar con él. ¿Y si dio él conmigo y todo esto me lo estoy inventando? El caso es que, desde un principio, supe que el suyo era un material de lo más particular. A lo mejor fue el hecho de leer que su blog está hecho, además de con WordPress, con mucho amor. Quizás, por otro lado, se debió a que me recomendó esta crema de queso feta, que llevé a una comida y me hizo quedar fenomenal. Por hache o por be, nos encontramos. Casi coincidimos en Villarrobledo el verano pasado, pero mucho me temo que no pudo ser por un error de comunicación. Hemos avanzado a pasos de gigante en este aspecto, pero, a veces, parece que aún seguimos en el megalítico. Eso sí, en un futuro, nos conoceremos cara a cara, mascullaremos el nombre del otro, masticaremos la colilla de nuestro cigarro liado mientras una cámara nos atrapa en un rigurosísimo plano americano, soltaremos un par de frases ingeniosas y entonces, solo entonces, desenfundaremos. Ruego a mirones, saqueadores y ladrones que se abstengan de acudir, puede haber heridos. A todo esto, el cadáver de Doc está disponible aquí. Como soy un despistado, se me ha olvidado decir que los ingredientes que él propuso fueron chocolate, wasabi y nueces. Por mi parte, remolacha, mascarpone y  jengibre. A ver quién es el guapo que conjuga estos 6 elementos.

P.D. ¡Perdón! La chica que vive en India y que se acuerda de todos mis ancestros cada vez que pongo las medidas en vasitos y no en gramos va a odiarme una vez más, pero esta receta es de noviembre, si no recuerdo mal, y siempre se me olvida medir las cantidades. Intentaré tenerlo presente para futuras preparaciones.

1 – Precalentamos el horno a 190º C y colocamos la bandeja en la segunda posición, empezando a contar por debajo.

2 – Separamos las yemas de las claras y mezclamos las primeras con el azúcar hasta que blanqueen. Añadimos el aceite de oliva, el mascarpone, la harina tamizada, el impulsor químico, la remolacha rallada, las nueces y el jengibre. Removemos bien hasta que todos los ingredientes se hayan integrado y reservamos.

3 – Añadimos una pizca de sal a las claras, las montamos a punto de nieve y las agregamos a la mezcla que hicimos antes con suaves movimientos envolventes, de abajo arriba.

4 – Untamos un molde con mantequilla y espolvoreamos un poco de harina en él. Vertemos la masa y lo metemos al horno.

5 – Esto es orientativo, pero pasados 25-30 minutos, el bizcocho debería estar en todo su apogeo de altura, así que podemos abrir el horno y taparlo con un poco de papel de aluminio. A mí, en total, me llevó una hora y 10 minutos de horno, pero depende del horno y del molde.

6 – Pinchamos el bizcocho con un cuchillo y, si sale limpio, apagamos el horno, lo sacamos y lo dejamos enfriar por completo.

7 – Derretimos el chocolate en el microondas a media potencia a intervalos de 15-30 segundos. Agregamos la mantequilla y lo mezclamos con el mascarpone. Por otro lado, disolvemos el wasabi y el azúcar a la leche, mezclamos e incorporamos al chocolate con mantequilla y mascarpone. Probamos para confirmar que no nos hemos pasado con el picante.

8 – Por último, tenemos dos opciones: cortar el bizcocho por la mitad a lo largo y rellenarlo con el chocolate wasabeado o servir un trozo hermoso y acompañarlo de una buena cucharada de la salsa. Yo he escogido esta última opción por vago. Sí, ¿qué pasa?

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