Cooking D.I.Y.
18 de noviembre de 2011

Ingredientes

(Para 4):

Para el "relleno":
3 manzanas
100 g de azúcar moreno
100 ml de agua
1/2 rama de canela

Para la masa:
120 g de mantequilla
100 g de harina de trigo
100 g de copos de avena
90 g de azúcar moreno
2 puñados de nueces troceadas
1 cucharada pequeña de jengibre (opcional)

Apple crumble

Ciao! Últimamente, solo hago recetas con nombres extranjeros, pero eso me gusta. A mi modo de ver, queda infinitamente más atractivo (y más misterioso) decirle a la gente que vas a invitarles a probar un apple crumble en vez de un postre de manzana compotada-caramelizada con un crujiente de harina, mantequilla y avena (esto me ha recordado demasiado a Leo Harlem). El caso es que aquí estamos. Últimamente, no actualizo tanto como me gustaría, pero qué le vamos a hacer. Por cierto, este es el postre propuesto para el menú que me pidió Guada que sugiriera para la noche de Fin de Año. Aparte, tiene el tag de Erasmus, así que atentos los que estáis por ahí.

Por cierto, los ingredientes para la capa crujiente los he cogido de Jamie Oliver, pero he de decir que no he usado toda la masa (claro que, ahora que me doy cuenta, puse 20 gramos más de mantequilla, no sé por qué), así que he guardado una parte.

1 – Precalentamos el horno a 200º C. Lavamos, pelamos, descorazonamos y troceamos las manzanas. En un cazo, ponemos el agua junto con 100 gramos de azúcar moreno, la canela y las manzanas, y lo dejamos a fuego medio-fuerte para que se vayan haciendo.

2 – Por otro lado, mezclamos la harina, la avena, las nueces troceadas, el gengibre, el resto del azúcar y la mantequilla. Para ello, yo utilicé directamente las manos. Me las manché, sí, pero las tenía limpias y, al final, olían muy bien. De todas maneras, también podéis usar un robot de cocina para esta tarea.

3 – Una vez que las manzanas tenga un color marrón, las colocáis en un recipiente apto para el horno. Por encima, vamos poniendo la mezcla de harina con el resto de ingredientes. No pongáis trozos demasiado grandes, deshacedlos con los dedos. La idea es que quede una capa de más o menos medio centímetro. Hornead hasta que esté dorado, pero no quemado. A mí me llevó una media hora. Esto está buenísimo ya frío si lo acompañáis con un vaso de leche.

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