Cooking D.I.Y.
30 de mayo de 2014

Ingredientes

(Para 3):

— 1 kg de mejillones

— 2 tomates maduros y hermosos

— 1 pimiento verde

— 1 cebolla dulce

— Vinagre de Jerez

— Sal

— Aceite de oliva virgen extra

 

Incluye

Cooking abroad, Pescados y Mariscos, Primeros,

Música

Back to the World - Curtis Mayfield


Aliño de mejillones

Me gusta el soul.

El funk, el jazz, el gospel y el blues también. En general, casi toda la música negra. Me gusta que la melodía de la mayor parte de las canciones consiga sonar triste y alegre al mismo tiempo. Es una característica muy poco común y, desde luego, no todos los géneros son capaces de alcanzar esos matices sin apenas despeinarse. Me gustan las voces dulces, como la de Ann Peebles. Me gustan las voces ambiguas y aterciopeladas, como la de Nina Simone. Me gustan las voces viejas y rasgadas, como la de Gil Scott-Heron. Me gustan las voces alegres, como la de Gregory Porter. Me gusta escuchar a Bobby Womack pidiendo perdón al amor de su vida treinta años después por haber sido un desastre. Normalmente, si llevo un par de cervezas de más —o no—, se me suelen humedecer los ojos porque es capaz de hacerme sentir el dolor que le consume por dentro. Me gusta el gua gua gua rítmico en el que Lee Fields se apoya para cantarle a todas las mujeres del mundo. Me gustan las palmas arrítmicas en las que Son House se apoya para poner de manifiesto lo dificilísimo que es encontrar un amigo de verdad. Me gustan los clásicos, como Marvin Gaye. Me gustan los desconocidos, como Chuck & Mac. Me gustan los contemporáneos, como Alabama Shakes. Me gustan las ocho de la tarde del viernes, pues apago el ordenador, conecto el altavoz al móvil y me meto en el cuarto a escucharlos a todos ellos —y unos cuantos más que me he dejado en el tintero— con las luces apagadas, las persianas bajadas y los ojos cerrados. Hoy no va a ser una excepción y eso, desde luego, me gusta mucho.

1 – Rascamos las conchas de los mejillones y les quitamos las barbas con ayuda de un cuchillo. Calentamos una olla a fuego medio-alto, echamos un chorrito de vino blanco junto con los mejillones y tapamos para que se genere vapor. En cuanto se hayan abierto todos los mejillones —es decir, lo cual no nos llevará más de 2-3 minutos—, apagamos el fuego, los dejamos reposar medio minuto, los sacamos de las conchas, los pasamos a un bol y los metemos en el frigorífico durante una media hora.

2 – Picamos el pimiento, los tomates y la cebolla, los juntamos con los mejillones, salamos y aliñamos con aceite de oliva virgen extra y vinagre de Jerez.

3 – Abrimos una cerveza y nos concentramos para intentar digerir la durísima realidad: hoy es viernes. Si nos lo decimos tres veces frente al espejo, puede hacerse un pelín más llevadero, pero no prometo nada.

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