Cooking D.I.Y.
12 de octubre de 2012

Ingredientes

(Para 32 albóndigas, es decir, para 4 personas):

Para aliñar la carne:
— 450 g de carne de ternera picada (o sin picar)
— 80 g de tocino ahumado
— 1 diente de ajo
— 1/2 manzana
— 1 cucharada grande de mostaza de Dijon
— 2 cucharadas grandes de salsa Worcestershire
— 1 huevo
— 2 cucharadas grandes de pan rallado
— Sal y pimienta al gusto
— Aceite de oliva virgen extra

 

Para la salsa:
— 1 batata (o boniato, según vuestra manera de denominarlo)
— 1 cebolla
— 1 diente de ajo
— 1 pastilla de caldo de ternera
— 50 ml de vino blanco
— 400 ml de agua
— Sal y pimienta
— Aceite de oliva virgen extra

 

Incluye

Carnes, Salsas, Segundos, Verduras,

Música

Perth - Bon Iver


Albóndigas en salsa de batata

De pequeño, no me gustaban las albóndigas. No es que les tuviera poca afición, es que me causaban una repulsión que solo el hígado, las lentejas y el aguacate eran capaces de igualar. No os penséis que era muy caprichoso para comer, es simplemente que esas 4 cosas me parecían un invento del demonio. Como habré contado en más de una ocasión, es bueno crecer, ya que aprendes a cambiar manías por pasiones y terminas por descubrir auténticas maravillas donde antes solo veías porquerías. En mi caso, de ese grupo de cuatro comidas que me hacían cuestionarme seriamente la inteligencia humana a nivel culinario, podéis tachar las albóndigas y las lentejas. Además, el aguacate lo voy tolerando poco a poco. Sin embargo, el hígado (y casi cualquier víscera) me sigue revolviendo el estómago cada vez que pienso en él. De todas maneras, visualmente me parece muy apetitoso, así que no descartéis que un día lo compre, lo empane y lo fría. Si veis fumata bianca, es decir, si publico una receta con hígado, sabréis que le he ganado la batalla al capricho del sabor y podréis alegraros por mí. Hasta entonces, so long, Marianne.

Entrando más de lleno en materia, veréis que este es un plato muy peculiar. «¿Batatas y manzanas?», me preguntaréis. «Efectivamente», será mi respuesta. La razón por la cual he incluido ingredientes tan poco comunes en este tipo de preparaciones es sencilla: winter is coming. Sin embargo, ahora estamos en otoño y hay unos productos de temporada cojonudos que vale la pena utilizar. Me he apuntado al carro de usar casi exclusivamente lo que nos ofrece esta estación por dos motivos: es más barato y de mejor calidad. Algún día me saltaré la regla, pero será anecdótico. Por último, quiero comentar que las técnicas de mojarse las manos a la hora de hacer albóndigas es de El cocinero fiel y la de rebozarlas en un vaso con un par de cucharadas de harina es de Fermín, El mapache feliz. Ambas son una auténtica bendición y facilitan bastante la tarea.

Por último, quiero agradecer a Juan que me revisara la entrevista con Ibán Yarza que publiqué el miércoles pasado, ya que él sabe toneladas sobre transcripción de textos orales y tenía algunas dudas respecto al tema.

1 – Pelamos y cortamos la manzana en trozos pequeños. La salpimentamos y la sofreímos en una sartén a fuego medio-bajo junto con un poco de aceite de oliva virgen extra. Cuando empiece a tomar color, añadimos el ajo y lo dejamos hacerse unos 10 minutos más.

2 – Si no le hemos pedido al carnicero que pique la carne, lo hacemos nosotros con el accesorio picador de la batidora. Además, picamos también el tocino.

3 – Pasamos la mezcla de carnes a un bol y la aliñamos con tomillo, la manzana y el ajo sofritos, la mostaza, la salsa Worcestershire, sal y pimienta. Probamos y rectificamos los sabores hasta que estén a nuestro gusto. Por último, añadimos el huevo y el pan rallado, mezclamos bien y lo dejamos en la nevera alrededor de media hora.

4 – En una cacerola o una olla, sofreímos la cebolla y el ajo. Cuando la primera empiece a transparentar, añadimos la pastilla de caldo, la hoja de laurel y la batata cortada en dados de alrededor de centímetro y medio por centímetro y medio. Pimentamos y dejamos unos 5 minutos a fuego medio.

5 – Añadimos el vino blanco y, cuando el alcohol se haya evaporado, completamos con 400 ml de agua. Lo dejamos cocer a fuego medio hasta que la batata esté blanda. Entonces, trituramos y volvemos a poner la cacerola al fuego.

6 – Nos mojamos levemente las manos y vamos haciendo albóndigas del tamaño deseado. En mi caso, más pequeñas que una pelota de golf, de unos 2 cm de diámetro. Cuando las hayamos hecho todas, ponemos un poco de harina en un vaso y las vamos enharinando una a una dándole vueltas al vaso.

7 – A continuación, doramos las albóndigas en una sartén a fuego medio-fuerte con un chorrito de aceite de oliva virgen extra. También podemos optar por freírlas, pero yo prefiero hacerlas así. Cuando hayan tomado color marrón por todas partes, las pasamos a la salsa y las dejamos cocer 20 minutos a fuego medio-bajo.

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